El dirigente Pedro Quispe denunció que los primeros 90 días de la medida solo sirvieron para encubrir la escasez de diésel mientras continuaban las fiestas y reuniones. Alertó que la ampliación del decreto y el alto costo del carburante encarecerán los alimentos.
En duras declaraciones, el dirigente del Sindicato de Choferes del Transporte Pesado Nacional e Internacional, Pedro Quispe, calificó de «burla» y «chiste» los primeros 90 días del estado de excepción decretado por el Gobierno. Según el representante sindical, la medida restrictiva no generó soluciones reales y solo sirvió para encubrir la severa escasez de diésel en el país, mientras las fiestas, bailes y reuniones continuaban con total normalidad.
El ejecutivo del sector transporte cuestionó duramente la efectividad de los controles gubernamentales, señalando que mientras la población padece largas horas de espera en las estaciones de servicio, las autoridades insisten en mantener una medida que catalogó de «payasada» y de profundo perjuicio económico para los trabajadores del volante.
Advertencia de cansancio y convulsión social
Ante la inminente aprobación de una extensión por otros 90 días, Quispe advirtió que prolongar esta política representa una provocación directa hacia la ciudadanía. Aseguró que el elevado costo del carburante se trasladará de forma inevitable al precio final de los productos de primera necesidad, provocando un encarecimiento generalizado en la canasta familiar.
«Esta ampliación y el costo del combustible van a golpear el bolsillo del pueblo. La gente ya está cansada y, en cualquier momento, la sociedad se va a levantar», sentenció el dirigente, haciendo un llamado a las autoridades a enfocar sus esfuerzos en resolver el desabastecimiento de raíz y frenar el impacto económico sobre las familias bolivianas.

