Documentos oficiales revelan que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) estaría pagando hasta 4 millones de dólares adicionales cada mes en la compra de petróleo crudo, tras sustituir a la empresa Botrading S.A. por la comercializadora internacional Trafigura. La denuncia, abre un debate sobre la transparencia y eficiencia en la gestión de recursos estratégicos del país.
Diferencias de precios
Los contratos muestran variaciones significativas en los llamados “premios por barril”, es decir, el margen adicional que se paga sobre el precio internacional del crudo.
En el contrato firmado con Botrading en 2024, el Estado pagaba 9,10 dólares por barril en Pocitos (Yacuiba) y 18,41 dólares por barril en Arica (Chile).
En cambio, con el contrato suscrito con Trafigura en 2026, los precios se elevaron a 20,88 dólares por barril en Pocitos y 22,82 dólares por barril en Arica.
La diferencia es contundente: en Pocitos el incremento supera los 11 dólares por barril, mientras que en Arica el aumento es de más de 4 dólares por barril.
1. Demanda mensual en Pocitos: 50.000 barriles
– Botrading: 455.000 USD
– Trafigura: 1.044.000 USD
– Diferencia: +589.000 USD
2. Demanda en Arica: 715.000 barriles
– Botrading: 13,16 millones USD
– Trafigura: 16,35 millones USD
– Diferencia: +3,19 millones USD
En conjunto, el sobrecosto mensual supera los 4 millones de dólares, cifra que podría configurar un daño económico al Estado.
– ¿Por qué se adjudicó el contrato a Trafigura bajo la modalidad de invitación directa, sin licitación pública?
– ¿Advirtieron las autoridades estas diferencias antes de aprobar los contratos?
– ¿Quiénes son responsables de autorizar precios tan elevados por el mismo producto y en los mismos puntos de entrega?
Contexto político y económico
El caso involucra directamente al Ministerio de Hidrocarburos y a la Presidencia del Estado, ya que las decisiones fueron tomadas en la actual gestión de Rodrigo Paz, apenas tres meses después de asumir el gobierno.
La denuncia llega en un momento en que la población enfrenta dificultades económicas: altos costos de reparación de vehículos y motores, escasez de combustibles y presión sobre el bolsillo familiar. En este escenario, el sobreprecio en la compra de crudo genera indignación y exige explicaciones inmediatas.

