El Sindicato 21 de Septiembre llevó adelante una movilización en inmediaciones de la autopista, denunciando la deficiente calidad de la gasolina distribuida en el país. Los choferes expresaron su profunda molestia, señalando que los gastos ocasionados por daños en sus vehículos alcanzan hasta los 12.000 bolivianos, afectando directamente la economía del sector transporte.
Los dirigentes advirtieron que, si el Gobierno nacional continúa ignorando sus demandas, iniciarán un paro indefinido. “Fuimos tolerantes, pacientes, pero hasta la fecha no existen respuestas reales”, manifestaron.
Reclamos centrales
– Daños mecánicos: La gasolina de baja calidad habría provocado fallas en los motores, obligando a los transportistas a realizar constantes reparaciones.
– Incremento de precios: Tiendas importadoras de repuestos elevaron sus costos debido a la mayor demanda de accesorios para reparación.
– Impacto nacional: Los choferes recalcaron que los perjuicios no solo afectan a su sector, sino que se extienden a todo el país.
Además, cuestionaron que el Gobierno estaría adquiriendo combustible de mala calidad mediante préstamos internacionales, y criticaron que, pese al levantamiento de la subvención, se les venda “combustible basura”.
Exigencias y acciones
La molestia unánime de los transportistas derivó en la exigencia de la renuncia del primer mandatario Rodrigo Paz, a quien responsabilizan por la falta de soluciones. Paralelamente, algunos dirigentes sugirieron participar en el cabildo convocado por el senador Nilton Condori el próximo 11 de abril, como medida de presión adicional.
Los choferes remarcaron que la crisis del combustible refleja la incapacidad del Gobierno para dar respuestas reales y urgentes a un problema que golpea tanto al transporte como a la economía nacional.

