El dirigente del Sindicato de Choferes del Transporte Nacional e Internacional, Pedro Quispe, alertó que el Gobierno nacional estaría permitiendo la distribución de carburantes que no cumplen con los estándares de calidad requeridos. Según sus declaraciones, aproximadamente 80 cisternas se encuentran actualmente paradas en la planta de Senkata, en El Alto, a la espera de descargar y distribuir este combustible cuestionado.
Denuncia de irregularidades
Quispe aseguró que los transportistas cumplen estrictos protocolos de seguridad:
– Las cisternas están certificadas y pasan inspecciones en países vecinos como Argentina, Paraguay, Chile y Perú antes de cargar.
– Cada unidad cuenta con precintos de seguridad y documentación oficial que registra la cantidad transportada.
– “Es imposible violar los precintos o manipular las tapas. Decir lo contrario es una gran mentira”, enfatizó.
El dirigente sostuvo que la verdadera problemática radica en la mezcla de gasolina de menor octanaje proveniente de países vecinos, que estaría ingresando al mercado nacional. “No es un invento. La documentación certificada lo demuestra. Están queriendo tapar la entrada de mala gasolina”, «están estirando» con mezclas nocivas en plantas como Senkata, lo que estaría provocando daños severos en los motores. afirmó.
Situación crítica en plantas y carreteras
– En Senkata, 80 unidades permanecen detenidas sin poder descargar.
– En Cochabamba, más de 150 cisternas están paradas.
– En Palmasola, vecinos reportan la llegada continua de este carburante.
Quispe advirtió que esta situación podría prolongarse por al menos 60 días más, afectando la distribución y generando incertidumbre en el sector.
Intervenciones y reacciones
El dirigente cuestionó que se intente desviar la atención hacia el diésel: “El diésel nunca va a comprar Chile de mala calidad, porque nos vende combustible certificado. El problema está en la gasolina que se está mezclando y distribuyendo aquí”.
Transportistas internacionales respaldaron la denuncia, señalando que la crisis no solo afecta la logística, sino también la confianza en los procesos de importación y control de calidad de los carburantes.

