El ejecutivo de la Federación Departamental de Transporte Libre de La Paz, Limbert Tancara, lanzó un duro cuestionamiento al Gobierno nacional sobre la crisis del diésel y sus efectos colaterales en la economía boliviana. Según el dirigente, el sector masivo del transporte público, colectivos, coasters, buses interprovinciales e interdepartamentales, además de volqueteros y tractoristas depende en un 40% de este combustible, cifra que desmiente versiones oficiales que minimizan su peso en la matriz energética.
“El sector más grande del transporte público a nivel nacional es gasolina, no lo vamos a mentir. El diésel es un 40%, no un 30 ni un 20”, enfatizó Tancara, subrayando que la crisis de abastecimiento y el encarecimiento del flete internacional están generando una “inflación paralela” que golpea tanto a los operadores como a la población.
El dirigente explicó que los costos de repuestos y accesorios para vehículos ya reflejan el impacto del alza en los fletes de importación: “Una pastilla de freno que antes costaba 300 bolivianos ahora está en 350 o 380. Automáticamente se encarece el mantenimiento de las movilidades, incluso aquellas que funcionan con GNV o gasolina”.
La advertencia no se limita al transporte. Tancara recordó que productos básicos como arroz y azúcar llegan desde Santa Cruz y Cochabamba en camiones a diésel. “Si el quintal antes se vendía en 350, ahora sube a 380 porque el flete se duplicó. Eso repercute directamente en la canasta familiar”, señaló.
El dirigente cuestionó además la falta de cumplimiento de compromisos firmados con autoridades de Hidrocarburos y YPFB: “Hemos firmado ‘N’ acuerdos con ministros y presidentes de YPFB, pero lamentablemente no se cumplen. Queremos sinceridad en los diálogos, no promesas vacías”.
Respecto a la propuesta gubernamental de impulsar el GNV en el transporte pesado, Tancara fue categórico: “Si en La Paz, Sucre o Potosí no hay suficiente GNV para trufis y minibuses, ¿quién puede creer que habrá para camiones? El Gobierno debe ser sincero antes de querer opacar una movilización legítima”.
El Transporte Libre de Bolivia se reunió recientemente con el Gobierno nacional, pero advierte que la paciencia del sector se agota. “Estamos abiertos al diálogo, pero exigimos soluciones reales. El reclamo es justo y las autoridades deben comprenderlo”, concluyó Tancara.

