El Lago Titicaca fue escenario de una tragedia el 9 de junio, cuando un operativo de patrullaje y apoyo humanitario de la Armada Boliviana en el sector Guaqui-Desaguadero terminó con la muerte de dos efectivos navales y dos civiles. La embarcación que cumplía tareas de control y asistencia se vio sorprendida por condiciones meteorológicas adversas, con fuertes vientos que dificultaron la navegación y derivaron en un siniestro fatal.
La operación se había desplegado tras denuncias de pesca ilegal en época de veda, práctica que se habría intensificado debido a la escasez de alimentos provocada por los bloqueos que afectan distintas regiones del país. Personal de la Capitanía de Puerto Mayor Guaqui patrullaba en el marco de la Ley 2976 de Capitanías de Puerto y la Orden de Operaciones “Vigía VI”, con el objetivo de preservar los recursos hidrobiológicos y verificar las denuncias.
Al concluir las tareas de control, los efectivos se dedicaron a brindar apoyo humanitario a pobladores afectados por los conflictos sociales y las restricciones de circulación. Fue en ese momento que la tripulación enfrentó el temporal. Los protocolos de búsqueda y rescate se activaron de inmediato, logrando salvar la vida del suboficial inicial Cristian Jesús Huanca Cruz. Sin embargo, horas más tarde se confirmó el hallazgo de los cuerpos sin vida de los siguientes fallecidos:
- Suboficial mayor Rolando Medardo Flores Arias, hallado a 3,9 millas de las orillas del municipio de Taraco.
- Suboficial inicial Miguel Ángel Iver Condori Mamani, encontrado a 4,3 millas náuticas del mismo sector.
- Dos civiles aún no identificados.
La Armada Boliviana dispuso el inicio de investigaciones administrativas y operativas en coordinación con las autoridades jurisdiccionales para esclarecer las circunstancias del siniestro y establecer responsabilidades. La institución expresó sus condolencias a las familias de los efectivos fallecidos, destacando que ambos perdieron la vida en cumplimiento de su deber, y extendió su pesar a los familiares de las víctimas civiles.
En su pronunciamiento, exhortó a los sectores sociales a priorizar el diálogo y la concertación, subrayando que la libre transitabilidad y la convivencia pacífica son esenciales para evitar nuevas tragedias.
Este hecho se suma a la crisis de transitabilidad que atraviesa el país. En días previos, la Armada había desplegado el buque multipropósito “Mosoj Huayna” para evacuar turistas y reforzar el abastecimiento logístico en Guaqui, reflejando la magnitud de los problemas generados por los bloqueos en la ruta La Paz–Desaguadero.
La tragedia del Titicaca pone en evidencia la vulnerabilidad de las operaciones humanitarias en medio de conflictos sociales y condiciones climáticas extremas.

