El presidente del Senado, Diego Ávila, presentó un informe emitido por YPFB en el que se asegura que el pozo exploratorio DMO-X3, ubicado en el departamento de Tarija, se encuentra fuera de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía. Según la autoridad, el proyecto está a un kilómetro y medio de distancia del área protegida y no afectará las vertientes principales de agua.
Ávila subrayó que el gobierno de Rodrigo Paz respetará los acuerdos firmados en 2019, que establecen la prohibición de actividades hidrocarburíferas dentro de la reserva, y reiteró que no se permitirá ningún trabajo petrolero en Tariquía.
Distancia y licencia ambiental
El legislador explicó que entre el pozo y la reserva existe una serranía que marca una separación natural, lo que garantiza que las operaciones no interfieran con el ecosistema protegido. Añadió que el proyecto cuenta con licencia ambiental vigente y que las actividades exploratorias comenzaron en 2023.
Controversia por el accionar policial
Consultado sobre la intervención policial a una vigilia ambientalista el pasado lunes que derivó en procesos penales contra 17 activistas y un comunario, Ávila evitó pronunciarse directamente. Señaló, sin embargo, que la empresa tiene plazos que debe cumplir y sugirió que hubo un “exceso” por parte de quienes confundieron la ubicación del pozo con el interior de la reserva.
Críticas y defensa del medio ambiente
El presidente del Senado cuestionó que los temas medioambientales se utilicen “para hacer política” y enfatizó que no se otorgaron ni se otorgarán permisos para desarrollar pozos de gas dentro de Tariquía.
“En la reserva de Tariquía no hay ningún pozo de gas que se esté desarrollando. Vamos a desarrollar muchos pozos en Bolivia, sí, para que la economía salga adelante, pero sin violar normas, sin violar el medio ambiente, cumpliendo la Constitución”, aseguró.
Campaña ciudadana
La polémica se intensificó tras denuncias sobre el inicio de actividades de la empresa Petrobras en la zona. En respuesta, cientos de ciudadanos se movilizaron para exigir la protección de Tariquía, considerada un refugio vital para especies silvestres como el jaguar. En redes sociales, la campaña de defensa de la reserva se masificó, reforzando la presión social sobre las autoridades.

