La senadora Bertha Gutiérrez (PDC) lanzó duras críticas contra el exministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli, a quien responsabilizó por el daño ocasionado a la población boliviana en el marco de la crisis de combustibles. “Tiene que ser responsable él, tiene que ir a la cárcel, porque jamás puede engañar al pueblo boliviano”, afirmó, insistiendo en que no se actúe “solo por política” y que se garantice justicia para los transportistas afectados.
La legisladora también pidió que se investigue a otras autoridades de la época, como el entonces director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y expresidentes de YPFB, señalando que “todos los que estaban en ese momento tienen que ser responsables y tienen que ir detrás de rejas”.
Crisis del dólar y repuestos
En sus declaraciones, Gutiérrez vinculó la coyuntura energética con la crisis cambiaria que golpea al transporte. “El dólar juega, no va a parar. Hoy día puede ser otro precio y mañana otro”, dijo, relatando que incluso su propio vehículo permanece en taller por el alto costo de repuestos. “El motor cuesta casi lo mismo que comprar un auto”, lamentó.
La senadora acusó al presidente de no dar soluciones y de “mentir a la gente humilde”, mientras los transportistas esperan medidas de fondo. “La gasolina basura que ha llegado ha dañado los autos, los repuestos están subiendo y las bases están tristes”, expresó, exhortando a los dirigentes a “no dejarse comprar” y a informar con transparencia a sus afiliados.
Reclamo al Ejecutivo
Gutiérrez pidió al Gobierno que actúe para frenar la escalada del dólar y atender las demandas del sector transporte. “Él dijo más antes que el dólar no iba a subir, pero para mí debería bajar nomás. Hay dinero para bonos y salarios, pero para otros no hay”, cuestionó, instando a que se priorice a la población afectada.
La crisis del combustible y el tipo de cambio se han convertido en ejes de tensión social en Bolivia, con transportistas que evalúan medidas más drásticas una vez concluya el estado de excepción. En este escenario, las declaraciones de la senadora reflejan el malestar creciente en las bases y la presión política sobre el Ejecutivo.

