El Director de Culturas del municipio de El Alto, Santos Quispe, denunció públicamente la crisis generada por la distribución de combustible de baja calidad, responsabilizando a autoridades del sector hidrocarburos por los daños ocasionados a miles de vehículos en el país.
Quispe afirmó que el combustible entregado “no sirve para nada” y que ha arruinado motores de movilidades nuevas en apenas tres o cuatro cargas, obligando a los propietarios a asumir gastos adicionales de reparación. “La gente estaba llorando esa situación”, expresó, al tiempo de exigir que el gobierno cumpla con la promesa de reparar los vehículos afectados.
La problemática, conocida ya como gasolina basura, ha encendido la indignación ciudadana y puesto en entredicho la gestión estatal en materia energética. Transportistas y particulares reportan pérdidas económicas, mientras talleres mecánicos advierten sobre un incremento alarmante de motores dañados.
Quispe también pidió que las investigaciones no se limiten a las cabezas visibles del ministerio de hidrocarburos, sino que alcancen a técnicos y empresas que participaron en las licitaciones de importación. “Eso tiene que investigarse, todo ese proceso que han realizado esas personas”, remarcó.
La coyuntura refleja un escenario complejo:
- Impacto económico: gastos imprevistos en reparaciones y paralización de actividades.
- Responsabilidad institucional: exigencia de transparencia en compras y licitaciones.
- Respuesta gubernamental: promesas incumplidas sobre la reparación de vehículos dañados.
- Exigencia ciudadana: garantizar combustibles de calidad, como ocurría en gestiones anteriores.
La crisis de la gasolina basura se ha convertido en un símbolo de la desconfianza hacia la administración de los recursos estratégicos del país. Santos Quispe refleja el clamor de miles de bolivianos que demandan soluciones inmediatas y responsables.

