El dirigente del Sindicato de Chóferes del Transporte Pesado Nacional e Internacional, Pedro Quispe, lanzó duras críticas contra Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y el Gobierno, acusándolos de ocultar la verdadera causa de la crisis de combustibles que mantiene a miles de vehículos en filas interminables en surtidores de todo el país.
Quispe aseguró que la escasez no responde a problemas de calidad del diésel ni de la gasolina, como se ha insinuado en recientes declaraciones oficiales, sino a la falta de recursos económicos para pagar a las empresas importadoras. “Digan nomás pues que no tienen platita, no van a poder comprar. ¿Para qué estar inventándose que la calidad? No existe eso en el mundo”, cuestionó.
El dirigente señaló que los combustibles llegan con certificaciones internacionales desde los puertos de origen, avaladas por empresas como SGS, y que no requieren análisis adicionales en plantas como Senkata. “Cuando un buque llega a Perú, se abastece. Esa misma gasolina, ese mismo diésel consume Bolivia. Que quede claro”, enfatizó.
Respecto a los volúmenes de importación, Quispe denunció que actualmente el Gobierno estaría adquiriendo apenas entre un 20 y 30 por ciento de lo necesario, lo que explica la reducción drástica en la entrega a estaciones de servicio. “Si a una estación le daban 24 mil litros de gasolina o 35 mil de diésel, ahora apenas entregan 10 o 15 mil. Por eso las filas de tres o cuatro días”, afirmó.
El dirigente también cuestionó las deudas pendientes con las empresas intermediarias Trafigura y Vitol, que según él estarían limitando la capacidad de abastecimiento. “¿Cuánto deben? Ellos han dicho, no quiero decirlo. Eso es normal prestarse, trabajar a crédito… pero aquí no pagan”, sostuvo.
La crisis de combustibles se ha convertido en un problema estructural que afecta a transportistas y usuarios en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, mientras el Gobierno insiste en que se trata de un tema de calidad y control técnico. Para Quispe, la explicación es clara: “No hay gasolina, no hay diésel, en otras palabras: no hay plata” concluyó.

