La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, a través de su secretario ejecutivo Andrés Paye, informó que tras la conclusión del cabildo nacional convocado por la Central Obrera Boliviana (COB) el pasado 1º de mayo, se determinó iniciar un paro general movilizado de carácter escalonado como medida de presión ante la falta de respuesta del Gobierno al pliego petitorio y las 16 demandas definidas en la cita.
Paye señaló que varios centros mineros ya comenzaron a trasladarse hacia la sede de gobierno para sumarse a las movilizaciones, mientras en distintos distritos se desarrollan asambleas para organizar futuras protestas. El dirigente explicó que la decisión responde al malestar creciente en el sector minero, que denuncia amenazas contra sus líderes y cuestiona la política salarial.
“El sector minero no recibe ni un centavo del Tesoro General de la Nación (TGN). Somos un sector productivo: explotamos el mineral, se procesa, se comercializa, y de ello un porcentaje se entrega al TGN. Nuestro salario proviene de esa dinámica productiva. No afectamos al país, más bien aportamos”, afirmó Paye, rechazando lo que considera intentos del Gobierno de distorsionar el planteamiento de la COB reduciéndolo únicamente al tema salarial.
El dirigente fue enfático: “Si fuéramos salarialistas, estaríamos tranquilos trabajando, pero no es ese el tema. El problema es estructural. Basta de mentiras, distracciones y chantajes. El planteamiento de la COB es claro: exige producción, mejoras y una visión de Estado”.
Con estas declaraciones, los mineros se suman al clima de tensión social que atraviesa el país tras el cabildo nacional, marcando el inicio de un ciclo de movilizaciones que busca instalar en la agenda pública las demandas laborales y productivas del sector.

