El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, descartó que Bolivia sea un «narcoestado» y aseguró que el Gobierno mantiene el control frente al crimen organizado, en medio de recientes hechos de violencia registrados en el país.
La autoridad se pronunció tras el asesinato del decano del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure, ocurrido en Santa Cruz, un hecho que calificó como parte de un contexto delicado que enfrenta el Estado.
Lupo señaló que Bolivia atraviesa un “punto de inflexión”, en el que se deben encarar múltiples desafíos para garantizar la seguridad y estabilidad.
El ministro afirmó que los hechos delictivos deben ser investigados a profundidad y remarcó que el Gobierno no ha sido rebasado en ningún momento por el accionar de grupos criminales.
Explicó que el incremento de la violencia responde a una reacción de las mafias frente a las acciones adoptadas por el Estado para enfrentarlas de manera directa.
En ese sentido, sostuvo que estas estructuras operaban anteriormente bajo encubrimiento, pero que ahora están siendo objeto de operativos y medidas más contundentes.
Lupo indicó que existe un plan de seguridad impulsado por el Ministerio de Gobierno, orientado a prevenir la expansión de actividades delictivas y reforzar la protección de la población.
Finalmente, reiteró que el Estado tomará todas las acciones necesarias para evitar una escalada de violencia, subrayando que no corresponde adelantar hipótesis mientras las investigaciones continúan en curso.

