Las ciudades de La Paz y El Alto viven una jornada marcada por la tensión social y el colapso de servicios básicos. Los bloqueos, paros y marchas han paralizado la movilidad, afectado la economía y puesto en riesgo la atención hospitalaria. La ciudadanía enfrenta largas caminatas, escasez de productos básicos y un clima de inseguridad que se extiende por barrios y avenidas.
Movilizaciones
En El Alto, el paro indefinido de choferes mantiene cerrados accesos estratégicos como la Planta de Senkata y la autopista hacia La Paz. Diversos sectores sociales entre ellos la COB, fabriles, maestros rurales y Ponchos Rojos protagonizan marchas hacia el centro paceño. La pasada jornada se registraron enfrentamientos y saqueos en zonas comerciales, mientras grupos intentaron ingresar a la plaza Murillo, epicentro político del país.
Las agresiones también alcanzaron al sistema de transporte por cable: estaciones de Mi Teleférico fueron atacadas con piedras y objetos contundentes, provocando daños en ventanales y obligando a suspender operaciones en líneas estratégicas. Este hecho agrava la crisis de movilidad y genera temor entre los usuarios.
Salud
El Sedes La Paz alertó que los hospitales cuentan con reservas de oxígeno para solo 72 horas, lo que compromete la atención de pacientes críticos. Escasean alimentos y medicamentos, afectando tratamientos de oncología, hemodiálisis y pediatría. El Hospital del Niño y otros centros de referencia requieren atención urgente para evitar el colapso.
Economía y combustible
YPFB denunció bloqueos externos en la Planta de Senkata, impidiendo el despacho de carburantes. Esto provoca desabastecimiento de gasolina y diésel en varias zonas del país. Comerciantes reportan cierres de negocios de comida y alza de precios en verduras y productos básicos. La población enfrenta largas filas en surtidores y mercados, con precios que se disparan día a día.
El transporte está paralizado y los ciudadanos deben caminar largos tramos para llegar a sus destinos. Los alimentos de la canasta familiar se venden a costos elevados. El vandalismo y los saqueos generan inseguridad en el centro paceño. Las movilizaciones buscan presionar al Gobierno central, que intenta abrir canales de diálogo mientras refuerza la seguridad.
La Paz y El Alto enfrentan una crisis multidimensional, bloqueos que cercan las ciudades, hospitales al borde del colapso por falta de oxígeno y una economía golpeada por la escasez y el alza de precios. El Gobierno coordina con el Ministerio de Salud para abastecer hospitales, mientras la Policía refuerza la seguridad en torno a la plaza Murillo. La ciudadanía vive entre la incertidumbre y la urgencia de soluciones inmediatas.

