La ciudad de La Paz atraviesa el segundo día del paro de 48 horas convocado por la Federación de Panificadores, en protesta por el alza de los insumos básicos como la harina y la manteca. El impacto es visible en las tiendas de barrio y puntos habituales de venta, donde el tradicional pan de batalla ha desaparecido de los estantes.
En un recorrido realizado en inmediaciones del Correo, se constató que algunas ciudadanas optaron por elaborar y vender pan por cuenta propia, intentando paliar la escasez. “He visto que no hay pan en las tiendas, pero ahora estoy aprovechando que hay aquí pancito para vender”, relató una ciudadana que pasaba por el lugar eventualmente.
La población lamenta no solo la falta de pan, sino también la crisis más amplia que afecta a la canasta familiar. “Hace más de cuatro semanas ya no contamos con pollo, la carne está muy cara, y esperemos que lleguen a un acuerdo para que todo se normalice”, expresó otra vecina.
La preocupación se extiende a los sectores más vulnerables. “Estamos muy preocupados, aquí comprando, buscando pancitos… pero otros no tienen. Hay guagüitas que tienen hambre y literalmente estamos castigados”, señaló una madre de familia, quien además denunció que los precios de alimentos y medicamentos se han triplicado en las últimas semanas.
La ciudadanía exige al Gobierno una solución inmediata mediante el diálogo. “Todos somos seres humanos y también comemos. Ellos también son personas y pues que solucionen, que haya un acuerdo”, manifestó otra entrevistada.
El paro de los panificadores se suma a la crisis generada por los bloqueos en carreteras, que han derivado en desabastecimiento y especulación de precios en productos básicos. Mientras tanto, la población busca alternativas para sobrellevar la falta de pan, símbolo cotidiano de la mesa boliviana.

