El Gobierno, a través del director de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública, Pablo Camacho, restó importancia al paro nacional convocado por la Confederación de Choferes de Bolivia y lanzó críticas directas contra la Central Obrera Boliviana (COB), a la que acusó de haber perdido respaldo social y de actuar en función de prebendas.
Camacho sostuvo que la COB atraviesa un momento de aislamiento político. “La COB se quedó sola en el camino. Hoy ya no representa a los trabajadores, sino que negocia privilegios con el Gobierno. Esa actitud ha debilitado su capacidad de convocatoria y la ha dejado sin legitimidad frente a las bases”, afirmó.
Respecto al paro de los chóferes, el funcionario minimizó su impacto en la vida cotidiana del país. “El transporte es un sector importante, pero este paro carece de fuerza porque no responde a las verdaderas necesidades de la población. Se trata de presiones políticas mal orientadas que no tienen respaldo ciudadano”, indicó.
El director insistió en que el Ejecutivo mantiene abiertas las puertas al diálogo, pero advirtió que no se puede negociar bajo amenazas de paralización. “El país necesita soluciones responsables, no chantajes. La COB y los dirigentes de los chóferes deben entender que la ciudadanía ya no respalda medidas que solo buscan beneficios sectoriales”, subrayó.
Camacho concluyó que la estrategia de la COB ha perdido legitimidad y que su insistencia en prebendas ha generado un distanciamiento con las organizaciones sociales. “Hoy la COB está aislada porque dejó de representar a los trabajadores y se convirtió en un actor que negocia privilegios. Esa es la realidad que debemos reconocer”, puntualizó.

