La crisis de abastecimiento de combustible continúa golpeando con fuerza a la población paceña. En la avenida Montes, frente a la estación de servicio Uruguay, se registran largas filas de vehículos y ciudadanos con bidones que esperan adquirir apenas cinco litros de gasolina o diésel.
Las escenas son de desesperación; familias enteras han pasado noches enteras soportando bajas temperaturas, con la esperanza de que llegue el carburante; una de las entrevistadas de nuestro medio de comunicación relató: “Desde el sábado estoy haciendo fila. Dormimos aquí, en el frío. Yo no tengo auto, necesito gasolina para pintar y lavar. Ojalá que me vendan, porque ya no aguanto más”, expresó con resignación.
Otra ciudadana, que llegó con su vehículo varado en plena calle, denunció: “Toda la noche hemos dormido aquí, casi nos congelamos. Queremos aunque sea un bidoncito para mover el auto. Este gobierno debe hacerse a un lado, porque nos está haciendo sufrir”, reclamó con indignación.
La molestia se repite en cada testimonio. Una tercera entrevistada ironizó: “El presidente dijo cero filas, pero parece que quiso decir que íbamos a vivir llenos de filas. Estamos cansados, aburridos, y exigimos que se vaya este gobierno incapaz”, manifestó entre rabia y cansancio.
El comunicado de YPFB, que exige fotocopia del RUAT y licencia de conducir para el carguío de bidones, ha generado mayor preocupación entre quienes necesitan el combustible para actividades domésticas o laborales ajenas al transporte.
La crisis ya supera el mes sin solución, y la población advierte que la situación es insostenible. Ambulancias, minibuses y vehículos particulares permanecen varados, mientras los ciudadanos soportan noches de frío y escasez de productos básicos.
El panorama en la avenida Montes refleja el cansancio de la población que, entre filas interminables y noches de espera, exige respuestas inmediatas a una crisis que paraliza la vida cotidiana y la economía del país.

