El presidente de las Iglesias Evangélicas Unidas de Bolivia, Luis Aruquipa Carlo, lanzó un llamado urgente al Gobierno nacional y a las autoridades judiciales y policiales, exigiendo una investigación inmediata, transparente e imparcial sobre el asesinato de un pastor evangélico ocurrido en pleno culto religioso en el municipio de Shinahota, en el Trópico de Cochabamba.
El líder religioso confirmó que el pastor perdió la vida tras recibir un disparo en la cabeza mientras dirigía la ceremonia, hecho que ha conmocionado a la comunidad evangélica y a la sociedad boliviana.
Exigencias de las Iglesias Evangélicas
- Investigación profunda: Aruquipa solicitó al Ministerio Público y a la Policía Boliviana esclarecer no solo la autoría material, sino también la responsabilidad intelectual detrás del crimen.
- Ingreso de la DEA: De manera controversial, pidió la presencia de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos en el Chapare, argumentando que el narcotráfico está venciendo al Estado boliviano.
- Estado de excepción: Señaló que la región vive bajo una situación crítica que amerita medidas extraordinarias de seguridad.
Sospechas y denuncias
Aruquipa cuestionó la versión oficial que atribuye el asesinato a un “drogadicto”, sugiriendo que podría tratarse de un ajusticiamiento para silenciar testimonios sobre amenazas previas contra pastores en la zona.
“Hoy dicen que un drogadicto lo ha asesinado. ¿Mañana qué va a ser? ¿Nos van a contar otra fábula?”, declaró con tono crítico.
El pastor asesinado habría recibido amenazas desde el año pasado, cuando atendió a joven en situación de consumo y vulnerabilidad. “Lo que no entendemos es cómo una persona a la cual se le colaboró y apoyó, hoy sea el asesino”, lamentó Aruquipa.
Condena y solidaridad
El presidente de las Iglesias Evangélicas Unidas condenó “de manera categórica” el crimen, que enluta a la familia del pastor, al Ministerio Misión Bolivia y a toda la comunidad evangélica del país. “Ningún ministro del evangelio, ningún creyente y ningún ciudadano debe perder la vida mientras ejerce libremente su fe y su ministerio”, enfatizó.
Este pronunciamiento abre un debate nacional sobre la seguridad en el Chapare, el rol del Estado frente al narcotráfico y la polémica solicitud de permitir el ingreso de la DEA en territorio boliviano.

