La activista alteña Guadalupe Daza lanzó duras críticas hacia las autoridades legislativas y la dirigencia sindical del país, en un análisis que interpela directamente a la población sobre el rumbo de la representación política y social en Bolivia.
En sus declaraciones, Daza enfatizó que toda norma, sea decreto o ley, debe ser socializada con la ciudadanía, recordando que los administradores del Estado como Presidente, ministros, diputados y senadores, son servidores públicos y tienen la obligación de transparentar cualquier medida antes de su aprobación. “No se puede aprobar una norma sin que la población conozca”, señaló, cuestionando la ausencia de parlamentarios en momentos de conflicto: “Los diputados han desaparecido, han desaparecido, no existen” señalo.
Crítica a la dirigencia sindical
La activista recordó que en décadas pasadas la dirigencia se caracterizaba por la ética y la moral, actuando en favor de sus bases. Sin embargo, denunció que hoy muchos dirigentes han convertido la representación en un modus vivendi, buscando cuotas de poder y beneficios personales.
Daza ejemplificó con casos en la ciudad de El Alto, donde algunos presidentes de organizaciones sociales habrían creado empresas de “control social” para adjudicarse obras públicas, distorsionando el verdadero rol de liderazgo. “El concepto de líder, que tiene que luchar por sus bases, se está confundiendo con que el ser dirigente tiene que tener ingresos de otra forma”, afirmó.
“Dictadura sindical” y falta de beneficios sociales
La activista fue más allá al advertir que Bolivia vive una “dictadura sindical”, donde los dirigentes ejercen poder punitivo sobre sus bases. Planteó que los aportes de los afiliados deberían destinarse a beneficios colectivos, como la jubilación, en lugar de engrosar bolsillos particulares. “¿Qué gremial tiene jubilación? Envejece se enferma; ahí termina entonces esta situación”, cuestionó, sugiriendo que parte de los aportes sindicales podrían financiar sistemas de seguridad social para los trabajadores independientes.
Las palabras de Daza se inscriben en un escenario de tensión sindical y política en Bolivia, marcado por disputas internas en la Central Obrera Boliviana (COB), la aprobación de decretos como el DS 5654 sobre libertad sindical, y la creciente crítica ciudadana hacia la falta de transparencia legislativa. La denuncia sobre la “dictadura sindical” refleja un malestar extendido en sectores gremiales y vecinales, que reclaman mayor ética en la representación y beneficios tangibles para sus afiliados.
La reflexión de la activista abre un debate sobre el futuro de la dirigencia social en el país: ¿seguir siendo un espacio de poder y privilegios o recuperar su esencia como instrumento de lucha y servicio a las bases?

