Sebastián Daroca, recientemente posesionado como presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), ofreció un panorama detallado sobre la coyuntura energética que atraviesa el país y las acciones inmediatas que la estatal ejecuta para asegurar el suministro de carburantes.
Daroca explicó que en el oriente boliviano se produjo una coincidencia excepcional: la cosecha y la siembra se realizaron en el mismo mes, lo que generó una sobredemanda de combustibles. A este factor interno se suma la coyuntura internacional, marcada por la guerra y las restricciones en la logística global, que han encarecido el precio del petróleo.
El nuevo presidente interino de YPFB informó que se han realizado ajustes logísticos y que cisternas en tránsito hacia el oriente permitirán cubrir hasta el 140% de la demanda. Además, destacó la llegada de más de 9 millones de litros mediante una nueva logística implementada en la hidrovía.
Respecto al diésel, Daroca señaló que dos buques con 50 millones de litros cada uno esperan atracar en Arica desde hace tres semanas, aunque las condiciones meteorológicas han retrasado la operación. “Hemos decidido trasladar uno de esos buques a otro puerto para iniciar la descarga del producto hasta el martes”, puntualizó.
El titular de la estatal aseguró que los productos en tránsito permitirán abastecer el 100% de la demanda y que la situación coyuntural de este mes será regularizada, con lo cual las filas en estaciones de servicio irán disminuyendo.
Daroca también aclaró que la importación directa de combustibles ya está permitida y que varias empresas cuentan con licencias para traer carburantes, tanto para consumo propio como para su comercialización.
Finalmente, anunció que YPFB suscribió en los últimos dos meses un contrato para la compra de un millón de barriles de crudo, lo que permitirá incrementar la producción de las refinerías, actualmente operando al 30%, hasta un rango de entre el 60% y el 70% en los próximos 60 a 90 días.
La posesión de Daroca marca el inicio de una gestión que busca responder a la crisis energética con medidas inmediatas y estructurales, en un contexto de presión social y política por la escasez de combustibles.

