El dirigente del Transporte Pesado, Pedro Quispe, lanzó una dura advertencia sobre la crisis de abastecimiento de combustibles en el país. Sus declaraciones reflejan el malestar de los transportistas frente a los decretos gubernamentales y las prácticas irregulares que, según él, han convertido el suministro de diésel y gasolina en un verdadero calvario.
Quispe denunció que en la planta de Senkata se estaría adulterando el producto, obligando a añadir alcohol y cambiar su color. Criticó además la burocracia digital que exige registro en plataformas para comprar apenas 5 o 10 litros, calificando la medida como absurda y vergonzosa.
El dirigente comparó la situación con países vecinos, señalando que en Chile y Perú el combustible se vende libremente, sin restricciones de cupos ni controles excesivos. En Bolivia, en cambio, los transportistas deben recurrir a sobornos en estaciones de servicio, pagando “a la manguera” para obtener carga adicional.
Quispe también respaldó la importación privada de diésel, siempre que los precios sean competitivos y similares a los de países vecinos, rechazando tarifas de 16 o 18 bolivianos por litro.
La denuncia se produce en medio de un escenario de desabastecimiento de combustible que afecta a transportistas, productores y consumidores. En las últimas semanas se han registrado filas kilométricas en surtidores de El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. Los decretos sobre biocombustibles y compra digital han generado confusión y malestar social, mientras el sector transporte advierte que la falta de abastecimiento podría derivar en paros y bloqueos nacionales.
Pedro Quispe cerró su intervención con un llamado a la reflexión: “Ojalá que los empresarios privados puedan traer diésel a precios justos. No podemos seguir pagando sobornos ni soportando decretos mal hechos. Bolivia está pésimamente en materia de combustible, concluyo.

