Mientras el país enfrenta 67 puntos de bloqueo, de los cuales 50 se concentran en La Paz, el comandante de la Policía Boliviana, general Mirko Sokol, confirmó que la institución no ha recibido aún la instrucción para proceder al desbloqueo.
El oficial remarcó que la decisión corresponde al Gobierno, que mantiene mesas de diálogo con los sectores movilizados, aunque advirtió que la situación “no puede prolongarse demasiado”. “Todavía no tenemos la instrucción para proceder al desbloqueo. Es una decisión que se tiene que tomar de manera conjunta con las autoridades de Gobierno, pero consideramos que esto no puede durar mucho tiempo”, expresó.
Impacto social y humanitario
Sokol apeló a la sensibilidad de los movilizados, señalando que los bloqueos afectan directamente a turistas retenidos, personas enfermas y familias pobres que no reciben alimentos. “Somos hermanos, seres humanos. Permitamos el paso de cisternas, oxígeno para los hospitales, seamos más humanos”, exhortó.
El jefe policial advirtió que, si el diálogo no prospera en las próximas horas, la institución podría intervenir de forma humanitaria, garantizando el paso de cisternas con combustible y camiones con oxígeno, sin buscar enfrentamientos ni violencia.
Contexto nacional
Los bloqueos se han convertido en un factor de tensión recurrente en Bolivia, con impactos inmediatos en la economía popular, el transporte interdepartamental y el abastecimiento de productos básicos. En La Paz, los mercados reportan escasez de alimentos y el transporte público enfrenta serias dificultades.
Analistas señalan que la prolongación de estas medidas de presión podría derivar en una crisis sanitaria y humanitaria, especialmente en hospitales que dependen del suministro constante de oxígeno y combustible. De esta manera, la nota queda volteada: primero se enfatiza la magnitud de los bloqueos y la falta de instrucción oficial, luego se desarrolla el impacto social y finalmente se amplía con el contexto nacional.

