El dirigente del Sindicato de Choferes del Transporte Pesado Nacional e Internacional, Pedro Quispe, denunció que los bloqueos de caminos, que ya superan los 50 días de paralización, han dejado a miles de transportistas y a la sociedad boliviana en una profunda crisis económica y social.
“Estamos perjudicados 50 días sin trabajar, sin ganar; perjudicada toda la sociedad boliviana, paralizado. ¿Qué va a ser de los créditos? ¿Qué va a ser la pérdida? Hemos entrado en crisis: no hay dinero, no hay comercio, la importación y exportación paradas”, expresó Quispe, al advertir que el sector transportista y los empresarios privados acumulan millonarias deudas por contenedores y contratos incumplidos.
El dirigente cuestionó la falta de soluciones inmediatas por parte del Gobierno y exigió al presidente Rodrigo Paz instalar un diálogo urgente: “Ya es hora, nosotros no podemos soportar más. La sociedad está llorando, está sin trabajo. ¿Va a seguir esta semana más o la próxima más? De una vez que se sienten a solucionar”.
Denuncia de cobros ilegales
Quispe relató que en su intento de trasladar ayuda humanitaria, medicinas y alimentos para sus compañeros varados desde Desaguadero, fue retenido en varios puntos de bloqueo. “Inhumanamente nos han tenido en algunos puntos de bloqueo. Ha sido de lamentar”, señaló.
El dirigente denunció además que en sectores como Laja, Viacha y Tambillo, grupos de personas cobraban 50 bolivianos por vehículo para permitir el paso. “Ya no es bloqueo, es negocio. Si están en bloqueo, bloqueen pues, ¿para qué cobrar? Nosotros hemos viajado con Derechos Humanos y la Iglesia llevando ayuda, no hemos ido de paseo ni a hacer negocio”, afirmó.
Quispe también cuestionó las demandas de sectores movilizados, señalando que la Central Obrera Boliviana (COB) y otros actores sociales han cambiado sus exigencias: “Antes han pedido renuncia, ahora ya no hay renuncia. Lo digo de frente al señor Salazar y Argollo: ahora están pidiendo liberación de los compañeros detenidos. ¿Y qué va a ser de nosotros?” cuestiono tras 50 días de bloqueo en el que el sector fue gravemente afectado.
La denuncia de los transportistas revela un escenario crítico: además de la paralización económica y social, los bloqueos se han convertido en espacios de cobros ilegales, profundizando la indignación de un sector que exige soluciones inmediatas y acusa al Gobierno de inacción frente a una crisis que amenaza con extenderse hacia los próximos meses.

