La Confederación Sindical de Choferes de Bolivia, encabezada por su dirigente Víctor Tarqui, inició una vigilia en la planta de YPFB en Senkata con el objetivo de impedir el ingreso de al menos 20 cisternas que transportan carburante de mala calidad.
“Hay 20 cisternas que pretenden ingresar para ser comercializadas en todo el occidente, bastante ya aguantamos, han destrozado motores”, denunció Tarqui, al recordar que este combustible ya habría sido rechazado previamente en Cochabamba.
El dirigente advirtió que la medida será indefinida hasta que los camiones abandonen el país y acusó al gobierno de encubrir a los responsables. “Ese combustible tiene que ser escoltado, está dañando las movilidades”, afirmó, señalando que se trata de un atentado directo contra el sector transporte.
La protesta en Senkata se suma a las crecientes quejas de transportistas por la deficiente calidad de la gasolina y el diésel, que según los choferes está provocando graves daños mecánicos y pérdidas económicas. Tarqui reiteró que no permitirán que el carburante siga circulando en el país y exigió que las autoridades aclaren quiénes son los responsables de su ingreso.
La vigilia instalada en la planta de Senkata busca presionar para que las cisternas sean retiradas y se garantice que el combustible que se comercializa cumpla con estándares adecuados. El sector transporte advirtió que mantendrá la medida hasta obtener respuestas claras y compromisos efectivos de parte de las autoridades.

