El panorama educativo en Bolivia se ve perjudicado por la emergencia climática que enfrentan algunas regiones como el trópico de Cochabamba.
El municipio de Villa Tunari, específicamente en el núcleo educativo Santa Anita está en una situación crítica.
Si el clima lo permite, se estima que las labores se reanudarán el 9 de febrero en esa zona afectada por las constantes lluvias.
El desborde de ríos no solo ha inundado los recintos escolares, sino que ha cortado las rutas de acceso, imposibilitando la llegada de maestros y alumnos.
Un informe de la Defensoría del Pueblo basado en 68 inspecciones en diversos municipios constata el deterioro de la infraestructura educativa, entre goteras, paredes y techos húmedos, vidrios rotos y baños en mal estado.
El 50% de los establecimientos verificados tiene filtraciones, el 47% presenta humedad y el 38% muestra grietas estructurales, puntualizó.

