La crisis sanitaria en El Alto se profundiza con la desvinculación masiva de trabajadores en hospitales y centros de salud. Max Callagua, representante de la Federación Sindical de Trabajadores en Salud Pública Regional El Alto, denunció que la improvisación del municipio y la Secretaría de Salud ha dejado a la población en riesgo, calificando la situación como una “masacre blanca”.
Callagua subrayó que la lucha sindical no se centra en defender contratos laborales, sino en garantizar la continuidad de la atención médica:
“Nosotros estamos comprometidos con la atención a la población, pero no podemos arriesgarnos a atender toda la demanda sin personal. Mañana nos van a acusar de negligencia médica porque no podremos socorrer lo que necesitamos socorrer”.
El dirigente cuestionó la ligereza con la que las autoridades municipales aseguraron que se incorporaría personal “eficiente y meritocrático”: “Estos procesos requieren convocatorias, concursos, capacitaciones. No se improvisa personal especializado de la noche a la mañana”, cuestiono.
Testimonios sobre la realidad hospitalaria
- Hospital Corea: redujo servicios, cerró consulta externa y limitó cirugías. Áreas críticas como cocina y nutrición quedaron paralizadas.
- Hospital Boliviano Holandés: concluyó contratos el domingo, generando alarma en su administración.
- Centros de salud de primer nivel: desde hoy enfrentan la misma falencia, reflejando un colapso en la atención primaria.
Callagua advirtió que la falta de personal capacitado puede derivar en iatrogenias (errores médicos) y procesos legales contra trabajadores que, por sobrecarga, no logren atender adecuadamente a los pacientes.
La dimensión humana del conflicto
El dirigente recordó que muchos trabajadores han servido 15, 20 o 25 años bajo contratos temporales, sin estabilidad ni beneficios de la Ley General del Trabajo: “Nos despiden con nuestras maletas en la espalda y nada más. No tenemos mañana con qué sostener a nuestras familias”.
Además, enfatizó que incluso tareas consideradas “simples” como cocinar o recoger residuos requieren formación técnica y bioseguridad: “En mis 25 años de servicio he visto compañeros que se contagiaron con VIH o infecciones por manipular mal punzocortantes. No cualquiera puede manejar residuos hospitalarios”, señalo.
La crisis laboral se suma a un escenario sanitario ya debilitado:
- Déficit de medicamentos en hospitales públicos.
- Fenómeno Niño que incrementa enfermedades respiratorias.
- Crisis del diésel que afecta el transporte de insumos médicos.
- Emergencia gremial por el alza del dólar paralelo, encareciendo la importación de insumos hospitalarios.
Callagua responsabilizó directamente al municipio y a la Secretaría de Salud:“¿Dónde está el personal que han comprometido? Ya debería estar trabajando. No se puede jugar con la salud del pueblo”.
El dirigente reiteró que la Federación seguirá atendiendo “en la medida de sus posibilidades”, pero advirtió que la población alteña enfrenta un colapso sanitario si no se incorporan profesionales de manera inmediata.
La situación refleja un quiebre estructural en la salud pública de El Alto, donde la falta de planificación amenaza con dejar a miles de pacientes sin atención adecuada. Un escenario que abre la necesidad urgente de políticas claras de contratación y estabilidad laboral en el sector salud, para evitar que la población quede desprotegida ante cambios administrativos que afectan directamente la atención médica.

