La ciudad de El Alto se prepara para vivir uno de los acontecimientos culturales y devocionales más esperados del año: la Entrada Folklórica de la Virgen del Carmen de la zona 16 de Julio, que este año llega con un despliegue de organización sin precedentes, según anunció el exgobernador de La Paz y actual director de Culturas del municipio, Santos Quispe.
Durante el lanzamiento oficial, Quispe destacó la coordinación tripartita entre fraternos, la Dirección de Cultura y el Gobierno Municipal, que permitirá garantizar seguridad, orden y realce en la festividad. “Este año hemos asumido tareas conjuntas: desde el bacheo de la avenida Juan Pablo II, el cambio de luminarias a tecnología LED, hasta la instalación de puntos de salud y el control policial y bomberil para proteger a los participantes y espectadores”, afirmó.
Decisiones clave para la entrada de la Virgen del Carmen
- Suspensión de la verbena: El municipio decidió no realizar la tradicional verbena por motivos económicos. “Sería un gasto insulso después de un bloqueo de 50 días que golpeó la economía alteña. La población entenderá que los recursos deben destinarse a proyectos prioritarios”, explicó Quispe.
- Pre-entrada folklórica: Se llevará a cabo el sábado 4 de julio, desde las 7:00 hasta las 20:00, con la participación de fraternidades que darán un anticipo del colorido y la devoción que caracteriza a la fiesta.
- Entrada principal: El 15 de julio, desde las 7:00 de la mañana, se dará inicio oficial con la tradicional wajt’a encabezada por el alcalde y autoridades municipales.
Control y respeto en la festividad
Uno de los puntos más sensibles abordados por la Dirección de Culturas es el consumo de bebidas alcohólicas. Se acordó con los fraternos que no se permitirá beber antes del mediodía, ni durante el baile. Solo al concluir la participación, los danzarines podrán trasladarse a locales para compartir. “Ellos serán muy respetuosos de este compromiso”, aseguró Quispe.
Significado cultural y devocional
La Entrada de la Virgen del Carmen no solo es un despliegue de danzas y vestimentas, sino también un acto de fe y de identidad alteña. La festividad congrega a miles de bailarines y espectadores, convirtiéndose en un símbolo de resistencia cultural y de unidad.
Este año, la apuesta por la organización y el orden busca consolidar a El Alto como un referente de festividades folklóricas en Bolivia.

