La representante gremial Mercedes Quisbert lanzó un duro pronunciamiento que refleja la creciente preocupación de los comerciantes cuentapropistas y gremiales frente a la escalada del dólar en Bolivia. En un tono de alarma, afirmó que la situación económica se ha vuelto insostenible y que las bases ya exigen medidas de presión, incluso una movilización nacional.
El dólar como eje de la crisis
Quisbert subrayó que la cotización de la divisa estadounidense “cada día sube”, algo que según ella, nunca había ocurrido en el país con tal intensidad. “Estamos muy preocupados porque hemos confiado en este gobierno, en sus ministros y diputados, para que Bolivia salga adelante como años atrás. Sin embargo, esto se está poniendo muy difícil”, expresó.
La dirigente recalcó que el dólar afecta directamente a todos los sectores, no solo a los comerciantes: “Hasta un juguete o una pelotita de plástico llega de China y se paga en dólares, porque en bolivianos nadie nos recibe”.
Reunión clave con el Ministerio de Economía
Los gremiales han sido convocados a una reunión con el ministro de Economía este miércoles. El pedido principal será la estabilización del dólar, aunque también se abordarán los problemas de aduanas e impuestos, que según Quisbert se encuentran “muy complicados” y generan una presión adicional sobre los comerciantes.
Mercado paralelo y desconfianza
La dirigente denunció que el mercado negro del dólar se ha convertido en la única vía de acceso para los comerciantes. “Si quiero comprar 1000 dólares en el Banco Central no me lo van a dar. ¿De dónde consigo? Del paralelo. Y ahí no está al precio oficial, está mucho más, ahora debe estar a más de 11”, señaló, evidenciando la brecha entre la cotización oficial y la real.
Decepción y sensación de abandono
Quisbert expresó la decepción de su sector frente a las políticas económicas: “No vemos mejoras, no hay un ‘padre de la patria’ que diga cómo se va a resolver. Nos sentimos huérfanos”. Recalcó que los gremiales son “el sostén económico de Bolivia”, pues no dependen de empleos estatales ni de avales políticos, sino de su propio esfuerzo.
Estado de emergencia y amenaza de movilización
La representante gremial anunció que los sectores se encuentran en estado de emergencia y que, si no hay soluciones inmediatas, las bases exigirán una movilización masiva. “Si tenemos que salir, lo vamos a hacer. No solo La Paz está en emergencia, también otros departamentos. Esta movilización, si se da, será grande”, advirtió.
Finalmente, Quisbert cuestionó la posibilidad de decretos restrictivos bajo estado de excepción: “Si esto es así, todos los bolivianos nos vamos a poner de pie y de frente. No puede ser que tengamos un presidente que no cumpla lo que dijo para entrar como presidente”.
Este tipo de declaraciones reflejan el clima de tensión social y económica que atraviesa el país, donde la cotización del dólar se ha convertido en un símbolo de incertidumbre y desconfianza hacia las políticas gubernamentales.

