El secretario general de la Confederación Sindical de Chóferes de Bolivia, Víctor Tarqui, lanzó un ultimátum al Gobierno central para resolver la escasez de combustible que afecta al transporte público y privado en todo el país.
Tras 59 días de paralización y bloqueos, los choferes esperaban que el levantamiento de las medidas de presión significara el retorno inmediato del abastecimiento. Sin embargo, la sorpresa fue amarga: las filas en surtidores persisten en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y otros departamentos, con escasez tanto de gasolina como de diésel.
Tarqui recordó que el Gobierno pidió un plazo de 48 horas para regularizar la distribución y que dicho plazo vence hoy. “Mañana los surtidores tienen que estar abastecidos de diésel y gasolina de calidad. No puede ser que después de casi dos meses de sacrificio los compañeros sigan durmiendo tres, cuatro o cinco noches en las filas”, enfatizó.
El dirigente fue categórico al rechazar el uso de carburantes de baja calidad, a los que calificó como “combustible basura”. Según explicó, varias cisternas permanecen paradas en refinerías porque contienen producto defectuoso que debe ser devuelto. “No vamos a aceptar ese combustible de mala calidad. El compromiso del Ministro de Hidrocarburos y del presidente de YPFB ha sido público, y tiene que cumplirse”, advirtió.
Tarqui también señaló que el Gobierno debe garantizar el abastecimiento “venga por donde venga”, ya sea mediante importación o producción interna, porque el combustible es vital para la economía nacional. “El sector transporte no puede ser objeto de burla. Si no hay soluciones, otra vez será otro problema”, alertó.
La Confederación Sindical de Chóferes de Bolivia anunció que hará seguimiento estricto al cumplimiento del compromiso oficial. De no existir resultados inmediatos, las bases podrían retomar medidas de presión, incrementando la tensión social y económica que ya golpea al país.

