El presidente Rodrigo Paz aseguró que la provisión de carburantes en el país está garantizada, aunque reconoció que el principal desafío es el control de calidad de la gasolina. En sus palabras, Paz insiste que las compras fueron realizadas por el anterior gobierno, atribuyo al gobierno de Luis Arce la importación de combustible defectuoso, “trajeron combustible defectuoso que hizo mucho daño al país”, razón por la cual ahora los procesos de verificación demoran más de lo previsto, señalo.
Paz afirmó que la regularización del suministro se concretará esta semana, tras casi dos meses de dificultades en surtidores. “Después de 50 días es como imagínese una persona echada sin poder moverse durante 50 días, volver a caminar cuesta. Y la patria está empezando a caminar y eso es una señal muy buena porque el futuro es grande y haremos grande a Bolivia”, expresó.
El mandatario buscó transmitir optimismo, aunque el contexto sigue marcado por largas filas en estaciones de servicio, escasez de diésel y gasolina, y denuncias de sectores transportistas y productivos que advierten pérdidas económicas. La crisis energética ha golpeado tanto al transporte urbano como al agro, donde el encarecimiento del traslado de alimentos amenaza la seguridad alimentaria.
En paralelo, organizaciones sociales y sindicales mantienen la presión sobre el gobierno para que cumpla con la promesa de garantizar carburantes de calidad y evitar nuevos episodios de desabastecimiento.

