La activista alteña Guadalupe Daza expresó su profunda molestia ante la reciente medida económica asumida por el gobierno, señalando que, si bien el país en algún momento debía encarar una reducción gradual de la subvención, “este no era el momento”.
Daza afirmó que el decreto carece de claridad y transparencia, cuestionando la ausencia de información sobre los costos reales de importación y los criterios técnicos que sustentan la decisión. “Bolivia no va a vivir de secretos. ¿Cómo van a traer? ¿A cuánto están trayendo? No hay esa claridad”, declaró.
La activista criticó que la medida haya sido impuesta de manera abrupta, describiéndola como “un sopapo de decretazo”, y advirtió que el incremento en el precio de los combustibles actuará como un termómetro que afectará directamente a la economía de los hogares. “Sube la gasolina y automáticamente sube la canasta familiar”, señaló.
Daza enfatizó que las familias de bajos ingresos serán las más golpeadas. Recordó que muchos hogares viven con salarios de alrededor de 3.000 bolivianos, que deben distribuirse entre alquileres de 600 a 700 bolivianos, servicios básicos, internet y alimentos cuyo precio ya es elevado. “La carne está a 80 bolivianos el kilo y ahora va a dispararse”, alertó.
Asimismo, cuestionó que la decisión no haya considerado la situación de las familias numerosas ni el impacto en el empleo. “Las empresas privadas van a reducir personal. ¿Dónde van a trabajar nuestros hijos? Vamos a tener más desempleo y más gremiales”, afirmó.
La activista advirtió que, de mantenerse la medida, sectores sociales podrían movilizarse. “Si desde El Alto tenemos que bajar, vamos a salir a las calles defendiendo la economía y la canasta familiar”, expresó.
Finalmente, pidió a las autoridades reconsiderar el decreto y analizar con mayor responsabilidad sus efectos. “No es adecuado. Por eso pedimos nuevamente a las autoridades que escuchen. Todos somos golpeados, nadie se libra”, concluyó.

