El amanecer en la avenida Montes, entre los surtidores El Volcán y Uruguay, revela un escenario de tensión y agotamiento ciudadano. Decenas de vehículos particulares, minibuses y camiones permanecen estacionados en largas filas, aguardando la llegada de diésel y gasolina que, hasta esta hora de la mañana, no han arribado.
La escena se repite; choferes que bloquean la vía con sus movilidades, vecinos que esperan con bidones en mano y un sentimiento generalizado de frustración.
El inicio del mes de junio no trae soluciones al conflicto que ya supera un mes y mantiene paralizada la vida cotidiana. Un conductor relató: “Ya desde la una de la mañana estoy en fila para bidón. Los autos están desde el jueves. Al presidente le pedimos que solucione de una vez, y si no puede, que dé un paso al costado”, expresó con evidente molestia.
Otro transportista interprovincial, que viaja hacia los Yungas, compartió su preocupación: “Estamos caminando aquí días, dejando nuestras familias. Dormimos en la calle, soportando el frío. El gobierno nos miente una y otra vez. La gasolina arruina nuestras movilidades y no hay resarcimiento. Ojalá haya solución, porque no creo que este gobierno pueda hacerlo. Tendría que irse nomás a su casa”, sentenció.
Las filas interminables, los reclamos de los sectores movilizados y la ausencia de una mesa de diálogo con las autoridades reflejan un clima de cansancio. La demanda de renuncia presidencial se suma al malestar por la escasez de productos básicos y el incremento de precios, mientras las cisternas continúan varadas por los bloqueos.
El panorama en la avenida Montes es el espejo de una crisis nacional; ciudadanos y transportistas que, entre noches de espera y días de incertidumbre, exigen respuestas concretas a un conflicto que amenaza con prolongarse.

