La crisis del combustible y los bloqueos prolongados han sumido al Transporte Pesado Nacional e Internacional en un estado de desesperación. Su máximo dirigente, Pedro Quispe, denunció que las reuniones con el presidente y el vicepresidente “no van a tener ningún producto”, porque los movilizados ya no buscan negociar, sino exigir la renuncia total del mandatario.
27 días de perjuicio
El dirigente recordó que el transporte lleva 27 días paralizado, con contratos perdidos y choferes enfrentando condiciones precarias: mala alimentación, falta de atención médica y compañeros enfermos. “Estamos pasando infinidad de cosas en el camino. Esperemos que se sienten y arreglen esta situación, pero para mí va a estar muy difícil este problema que ha iniciado este presidente”, expresó.
Responsabilidad del Gobierno
Quispe apuntó directamente al presidente Paz como responsable de la crisis. “El presidente es culpable de esto. En su momento le hemos dicho: estos ministros no sirven, estos viceministros no aportan, no le ayudan. Ahí está lo que está pasando”, afirmó. Según el dirigente, la falta de previsión en la importación de gasolina y diésel agravó el conflicto: “Ha comprado lo mínimo, igual que el anterior gobierno, 30-40% de importación, y eso nos ha llevado a esto”.
Soberbia y mala gestión
El dirigente criticó la “soberbia” presidencial y la incapacidad de sus ministros para atender las demandas del sector. “El operador conoce cómo se importa y exporta. Las importaciones han bajado, la mala mezcla que han hecho ahí está. Por ser soberbio el presidente, por no hacer caso”, señaló.
Clamor social y deudas bancarias
Más allá del transporte, Quispe advirtió que la sociedad en su conjunto exige respuestas sobre las deudas bancarias. “Toda la sociedad debe al banco: trabajadores, choferes, empresarios, microempresarios. Ese es mi queja: ¿qué va a ser de los bancos?, ¿qué va a ser de los daños y perjuicios?, ¿quién va a pagar?”, reclamó.
Un país paralizado
La falta de diésel y gasolina ha paralizado la comunicación entre departamentos, mercados y ferias. “El pueblo se ha levantado porque ya no podía aguantar. Las movilidades fregadas están en talleres, no hay diésel, no hay gasolina, ¿con qué va a trabajar? Todos estamos muriéndonos de hambre”, denunció Quispe, reflejando el cansancio de un sector que se siente abandonado.

