El secretario ejecutivo de la Confederación de Choferes de Bolivia, Lucio Gómez, lanzó un llamado urgente al Gobierno Central para instalar una mesa de negociación que ponga fin a los bloqueos que mantienen paralizado al transporte pesado y urbano desde hace 20 días.
“Los compañeros del transporte pesado están pasando peripecias que no les permiten ni comprarse una botella de agua. No hay comida, y si hay, cuesta 35 o 40 bolivianos un plato. Nuestros compañeros están sufriendo y no vamos a permitir más”, declaró Gómez.
El dirigente advirtió que la situación es crítica, más de 3.500 vehículos parados en la ruta La Paz–Oruro y otros 2.000 hacia el Beni por Yungas, con cargas deteriorándose y compromisos incumplidos con la banca privada y empresas de importación y exportación.
“Un 70% del transporte debe al banco. No hemos recibido créditos ni subvenciones del Gobierno. Todo es con préstamos, y si seguimos así, vamos a perder casas y vehículos. Por eso exigimos que convoquen de una vez al diálogo”, enfatizó.
Consultado sobre un posible estado de excepción, Gómez respondió: “Nosotros no nos vamos a meter en la situación política, lo que queremos es que nuestros compañeros lleguen de origen a destino”.
El dirigente también alertó sobre las multas internacionales que el sector debe enfrentar por contenedores detenidos: “Por día nos cobran 200 o 300 dólares, dependiendo de la empresa. Todas estas circunstancias están cargadas al transporte”.
Finalmente, Gómez reiteró que el transporte no es enemigo de los sectores movilizados: “El transporte también es familia, también es pueblo. No se puede permitir este tipo de abusos. Queremos que se convoque a todos los sectores en conflicto para resolver y no matar de hambre al pueblo. Aquí ya no hay carne, ya no hay nada, y el pueblo también está sufriendo”.

