El conflicto social en el departamento paceño se agudiza con el refuerzo de bloqueos en distintas carreteras y la incorporación de nuevos sectores a las protestas contra el Gobierno de Rodrigo Paz.
El transporte interprovincial de la provincia Pacajes reforzó este lunes el bloqueo en la carretera hacia Viacha, a la altura de Camino a Viacha, en cumplimiento de instructivos de sus organizaciones matrices. Los dirigentes denunciaron el incumplimiento de acuerdos y la falta de soluciones al abastecimiento de combustible. Uno de los representantes expresó su indignación: “En sí ya estamos emplumados, en sí ya estamos cabreados por este gobierno. No promete, promete, hace acuerdos y no cumple. La gasolina basura es una burla que hace este gobierno”.
Otro manifestante cuestionó las cifras oficiales sobre ahorro estatal: “¿Qué decían? Al día se ahorraba 10 millones, ¿y dónde está esa plata?”. Los transportistas advirtieron que las medidas de presión continuarán mientras no exista respuesta a sus demandas.
En paralelo, los Ponchos Rojos de Omasuyos instalaron un punto de bloqueo en el cuartel general de Kalachaca, en Achacachi, exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz. A esta demanda se sumaron vecinos del Distrito 8 de El Alto, quienes declararon su zona en estado de emergencia y denunciaron el incremento del endeudamiento estatal en los primeros meses de gestión.
La conflictividad se extendió también hacia el municipio de Puerto Acosta, donde autoridades cantonales y centrales reforzaron el bloqueo en la carretera a Copacabana, sector puente negro.
Las repercusiones económicas ya se sienten en los mercados y terminales. Comerciantes de la Garita de Lima informaron que el abastecimiento de pollo se retrasó por al menos tres días, generando escasez temporal y un incremento del precio hasta los Bs 25 por kilo. En la Terminal Metropolitana de El Alto y la Terminal de Buses de La Paz, las salidas continúan suspendidas, afectando las ventas y la movilidad hacia distintas provincias e incluso a nivel internacional.
La jornada refleja un escenario de creciente tensión política y social, marcado por cortes de ruta, paralización del transporte y demandas que van desde el abastecimiento de combustibles hasta la renuncia presidencial.

