El secretario ejecutivo de la Confederación Chóferes de Bolivia, Lucio Gómez, confirmó que el sector no asistirá al diálogo convocado por el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, previsto para esta jornada. Argumentó que los representantes departamentales se encuentran en sus regiones preparando el paro nacional de 24 horas anunciado para mañana, y que solo acudirán a una mesa de negociación una vez iniciadas las medidas de presión.
Gómez recordó que el último ampliado nacional realizado el 29 de abril en Santa Cruz fue crítico con el Gobierno, al señalar que persiste la distribución de “combustible basura” que daña miles de motorizados, tanto del transporte público como particular, en todo el país. Además, denunció que continúan las largas filas en surtidores por el desabastecimiento de diésel, que no se cumplió con el resarcimiento de daños ni con el mantenimiento de carreteras, y que tampoco se entregaron los kits y cilindros comprometidos.
El dirigente subrayó que el sector aceptó levantar la subvención a los carburantes con el objetivo de evitar el desabastecimiento, pero que la situación se agravó. En ese marco, advirtió que el autotransporte no permitirá la nacionalización de YPFB ni el incremento de costos de combustible “ni un centavo más”.
El ampliado determinó medidas escalonadas: iniciar mañana con un paro nacional de 24 horas en capitales, provincias y fronteras; si no hay solución, avanzar a un paro de 48 horas, luego a 72 horas, y finalmente a un paro indefinido.
Gómez aclaró que el sector siempre estuvo dispuesto al diálogo, pero que en esta ocasión exige la presencia de autoridades de alto nivel: el ministro de Gobierno, el ministro de Hidrocarburos, el ministro de Obras Públicas, el director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), ejecutivos de YPFB y el presidente Rodrigo Paz. Solo con ellos, dijo, se podrá instalar una negociación seria que evite la escalada de medidas de presión.

