En la urbe alteña, la Semana Santa se vive también en los mercados. Las caseras del final Los Andes invitan a la población a adquirir pescados frescos como paiche, surubí, tambaquí, pejerrey, sábalo, trucha, entre otros, que se convierten en los protagonistas de la mesa durante estos días santos.
La tradición católica señala que en Semana Santa no se consume carne roja, por lo que muchas familias se apersonan a los lugares tradicionales de expendio de pescado quienes buscan los pescados para mantener viva la costumbre de preparar platos típico de la semana Santa.
Sin embargo, la población también manifestó que los precios se encuentran “un tanto elevados” en comparación con otros periodos, por su parte las caseras explican que los costos varían según el tipo de pescado y el tamaño de las piezas, aunque aseguran que mantienen la calidad y frescura del producto para satisfacer la demanda.
La escena refleja no solo la fe y las creencias religiosas, sino también la fuerza de las tradiciones gastronómicas en torno a la mesa.

