El presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos Departamental Santa Cruz, Miguel Bonilla, rechazó las declaraciones del Gobierno que atribuyen los problemas de la gasolina a una supuesta mezcla de agua, aceite y combustible. Según el especialista, esta explicación carece de sustento técnico, ya que por sus composiciones químicas estos elementos no pueden mezclarse de manera estable.
Bonilla explicó que, tras revisar motores dañados en distintos talleres, no se encontraron rastros de agua ni de aceite, lo que descarta esa hipótesis oficial. En cambio, señaló que el verdadero problema radica en la importación y distribución de gasolina de baja calidad, con un octanaje inferior a 85 y con presencia de sedimentos, aditivos y otros componentes no regulados.
El ingeniero advirtió que este tipo de carburante no es apto para el parque automotor nacional y que su uso está generando un incremento de fallas mecánicas. “Los talleres siguen recibiendo vehículos con motores averiados, lo que demuestra que el combustible defectuoso continúa circulando en el mercado”, afirmó.
Asimismo, alertó que la falta de controles rigurosos en la importación y comercialización de carburantes pone en riesgo la seguridad de los conductores y la vida útil de los motores. “No se trata de un problema aislado, sino de una cadena de suministro que está fallando en garantizar calidad y confiabilidad”, puntualizó.
Bonilla instó a las autoridades a transparentar los procesos de adquisición de gasolina y a establecer normas claras sobre los aditivos permitidos, para evitar que el país siga recibiendo combustibles que no cumplen estándares internacionales.

