El Sindicato de Choferes del Transporte Nacional e Internacional denunció públicamente la mala calidad del combustible distribuido en Bolivia. Pedro Quispe, dirigente del sector, señaló que existen pruebas documentadas de irregularidades en la mezcla de gasolina con alcohol y otros aditivos que estarían dañando los motores de los vehículos.
“No es que el chofer vaya a echar agua y se dañe el motor, eso es mentira. El problema está en la adulteración que se hace antes de llegar al consumidor. Tenemos documentación de 2022 y 2023 que demuestra cómo se ha estado mezclando el producto”, afirmó Quispe.
El dirigente explicó que cada cisterna transporta entre 33 y 34 mil litros de combustible, con compartimentos separados, lo que hace imposible que un tanque esté en buen estado y otro contaminado. “Eso no lo puedo entender, ahí está la falla. El producto debería llegar terminado y listo para consumo, pero lo están malogrando en el camino”, agregó.
Quispe responsabilizó al gobierno y empresas privadas como los ingenios de aprovecharse de la situación: “Le estaban echando más alcohol para estirar, para hacer sus negociados. Eso está dañando la gasolina y afectando directamente a los transportistas”.
El sindicato exige controles más estrictos en los puertos y puntos de distribución, donde cada cisterna puede ser fácilmente identificada por licencia, placa, destino y volumen transportado. “Está bien registrado, uno no puede perderse. Es fácil de capturar a cualquier jefe, empresa o camión. Lo irónico es que, pese a toda esta documentación, el problema sigue”, concluyó Quispe.

