Unos 300 conductores de cisternas permanecen varados desde hace más de una semana en inmediaciones de la planta de YPFB Senkata, en la ciudad de El Alto, a la espera de descargar gasolina que fue observada por no cumplir los estándares de calidad para su venta en el país.
La mayoría de los choferes proviene de Santa Cruz y asegura que el periplo se extiende por casi un mes si se suma la espera previa en el oriente. “Nos derivaron aquí y seguimos aguardando, sin fechas claras”, relató uno de los transportistas apostados fuera de la planta.
Según la información oficial, el combustible ingresó desde Paraguay y debía ser descargado en la planta de Palmasola, pero al detectarse contaminación se frenó su distribución y se dispuso su traslado a otros centros.
Las condiciones de espera generan malestar entre los cisterneros, quienes denuncian falta de servicios básicos. “No hay baños ni duchas para tanta gente; los gastos siguen y no hay ingresos”, reclamó otro afectado.

