El presidente del Estado, Rodrigo Paz, denunció un presunto sabotaje interno en la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), atribuyendo la reciente crisis por la calidad de la gasolina a “estructuras criminales” enquistadas en la empresa.
“Lo ocurrido no fue un simple error técnico ni impericia, fue un acto deliberado de sabotaje, parte de un esquema interno para desestabilizar al gobierno”, afirmó el mandatario, al señalar que se trata de redes organizadas que buscan proteger sus negocios.
Dos medidas inmediatas
Para enfrentar la situación, Paz anunció dos acciones concretas:
– Resguardo militar en plantas estratégicas: Desde las 6 de la mañana de este lunes, instalaciones clave de YPFB cuentan con presencia militar para garantizar la trazabilidad en la producción y distribución de combustibles, y cortar cualquier intento de manipulación técnica o administrativa.
– Incorporación de aditivos estabilizantes: A partir del 3 de marzo, se aplicarán aditivos antioxidantes en la gasolina para evitar su degradación, limpiar inyectores y mejorar el rendimiento de los motores. El presidente aclaró que esta medida no implicará un aumento en el precio del combustible y que se establecerá un sistema de compensación para los afectados. “Blindar la soberanía energética”
El jefe de Estado calificó estas acciones como parte de una ofensiva para “blindar la soberanía energética” y frenar más de dos décadas de corrupción enquistada en el aparato estatal.
Con estas medidas, el Gobierno busca asegurar el abastecimiento de combustible, proteger la infraestructura estratégica y enfrentar lo que describe como un plan sistemático de sabotaje contra la estabilidad nacional.

