En vísperas de la gran peregrinación al Santuario del Socavón, los muros y calles de Oruro se convierten en lienzos vivos. Decenas de artistas locales trabajan en el pintado del trayecto por donde pasarán las fraternidades, plasmando símbolos y escenas que evocan la riqueza del folklore boliviano. Este año, además de las representaciones de la morenada y la diablada, se incorporan motivos inspirados en la leyenda de las cuatro plagas enviadas por el dios Huari el sapo, el lagarto, la víbora y las hormigas, reforzando la dimensión mítica y ancestral de la festividad.
El Carnaval de Oruro, declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO, se celebrará entre el 7 y el 17 de febrero de 2026, con sus días centrales el 14 y 15 de febrero. La entrada folklórica congregará a miles de danzantes que, con trajes bordados y coreografías ancestrales, rendirán homenaje a la Virgen del Socavón.
El pintado del recorrido no solo embellece la ciudad, sino que también cumple una función pedagógica y cultural: cada mural y diseño recuerda a los espectadores la raíz histórica de las danzas, su vínculo con la cosmovisión andina y la resistencia cultural de los pueblos originarios. Así, la morenada, con sus pesados trajes y pasos cadenciosos, y la diablada, con su teatral enfrentamiento entre el bien y el mal, encuentran un eco visual en las calles que las reciben.
Además, las autoridades municipales han dispuesto medidas de regulación para garantizar el acceso equitativo del público, fijando un tope de Bs 900 para las graderías en sectores centrales, con precios más accesibles en otras zonas del recorrido. Estas acciones buscan preservar el carácter popular y comunitario de la fiesta.

