En la víspera de la noche más fría del año, Omar Acarapi, vicepresidente del Concejo Municipal de El Alto, recordó que la festividad de San Juan no solo está marcada por tradiciones, sino también por la memoria histórica de la Masacre de San Juan, ocurrida hace 59 años bajo el gobierno dictatorial de René Barrientos. “Son 59 años desde que se masacró a mineros de Potosí y Oruro. Que nuestros jóvenes puedan entender y valorar la historia”, enfatizó.
Acarapi subrayó que la ordenanza municipal 103/2010 prohíbe fogatas y la venta de juegos pirotécnicos, con sanciones superiores a los mil bolivianos. Sin embargo, cuestionó la falta de controles efectivos: “No he visto participación masiva de la Secretaría de Seguridad Ciudadana ni de los guardias municipales. Esperemos que hoy salgan”.
El concejal apeló a la conciencia social de los alteños para proteger el medio ambiente y la salud pública. “El que pierde es el aire que se contamina en nuestra ciudad de El Alto”, dijo, instando a evitar fogatas y consumo irresponsable de embutidos.
En un pasaje particularmente crítico, Acarapi denunció la posible comercialización de carne de perro en embutidos y salchichas consumidas durante la festividad: “El Alcalde, en vez de preocuparse en otras cosas, debería controlar que no comamos carne de perro. Queda en manos de la guardia municipal y la intendencia evitar que las familias alteñas sean dañadas en su salud”, advirtió.
La declaración abre un debate sobre la responsabilidad de las autoridades municipales en garantizar la salubridad y el respeto a las normas ambientales durante las celebraciones de San Juan, donde tradición, memoria y alerta sanitaria se entrecruzan en la ciudad de El Alto.
