Viva Cochabamba mayllapipis

Justo y cabal

Cochabamba, departamento situado en el corazón mismo del territorio boliviano, es la sede de los  “Juegos Deportivos Suramericanos”, competencia que por segunda oportunidad se realiza en el país, el primero de su naturaleza  fue también en esta parte de  Sud América  en el año 1978, la ciudad de La Paz.

Los deportistas de toda Sudamérica se dieron cita en diferentes disciplinas deportivas para competir en busca de la valiosas medallas de oro, plata y bronce con las que se premia a los mejores, es decir a los mas fuertes, mas rápidos y más altos, como reza el lema olímpico.

Pero al margen de lo estrictamente deportivo, donde las delegaciones bolivianas dieron la cara con mucho pundonor deportivo, como es el caso de Raquetbol, básquet, natación, ciclismo, boxeo y fútbol de salón femenino y masculino en entre algunos, vale la pena volcar la mirada a otros elementos que también le dieron un brillo especial a este evento.

En esa perspectiva cabe destacar la participación del público cochabambino, que no escatimó ningún esfuerzo para presenciar las diferentes competencias en las sedes y subsedes.

El público valluno estuvo alentando y siguiendo de cerca masivamente las competencias y esa actitud colectiva significa un hecho importante para la motivación de todos competidores que aplaudieron el gesto amistoso y entusiasta del público.

La organización según el periodismo estuvo impecable, nadie hasta ahora se quejó de malas atenciones en hospedaje, alimentación y transporte de los deportistas, entrenadores y equipos de apoyo.

Tener tanta gente movilizada que esté conforme es una muestra de que la organización funcionó con niveles de aceptación.

Otros de los elementos importantes es la infraestructura deportiva que se ha construido y que se está dejando para el desarrollo del deporte cochabambino y de toda Bolivia.

De hecho por la calidad de estos escenarios, han merecido buenos comentarios de los visitantes extranjeros quienes están viendo la posibilidad de entrenar a sus deportistas para otras competencias en estos escenarios, esperemos que así sea.

Lo importante será asimilar ahora todas las enseñanzas que estos juegos están dejando para que tengan consistencia con el paso del tiempo, de nada serviría si pasados los juegos y la emoción del momento, se deja todo al olvido, sería como echar por la borda  el trabajo realizado.

Así suele suceder a menudo, por ejemplo después de los VIII Juegos Deportivos Bolivarianos realizados en la ciudad de La Paz – Bolivia el año 1977, se construyeron también escenarios deportivos, como ser el velódromo de Alto Irpavi, la piscina Olímpica de Alto Obrajes y se remodeló el Estado Hernando Siles de Miraflores.

En el mismo orden, en el velódromo no se realizó nunca más ninguna competencia y todo hace ver que ese escenario paso a mejor vida, es todo menos velódromo.

La piscina Olímpica tuvo grandes problemas, comenzaron con los vidrios rayban que nunca llegaron a instalarse, después el techo y finalmente los calderos para calentar el agua.

El estadio Hernando Siles, no tuvo después de 1977 ningún arreglo de estructura, luego de tanto insistir se cambió el material sintético de la pista olímpica, es decir cambiaron el akus a lo que dicen tartán, utilizando el nombre de la empresa que puso este material en esa época y aún falta el pintado de la líneas de las pistas atléticas. Tardan tanto que es más veloz una tortuga.

Así pasaron más de cuarenta años no se aprovecharon adecuadamente los escenarios, para la formación de los deportistas para altas competencias y ahora si bien funcionan, lo hace a media máquina.

Llegamos al Mundial de futbol en el año 1994 por primera vez, fue buena representación sin duda, considerando que fue un debut en dicha competencia.

Lo que parecen ser alegres despertares se convierten de pronto en pesadillas por que no siempre hay continuidad de acciones para fortalecer lo hecho.

Los proyectos no siempre tienen los subproyectos de continuidad y ahí se quedan a medio camino, dejando a todos con la alegría de haber soplado la velita puesta encima un rico pastel dulce.

Desde luego que no deseamos que pase eso ahora y abrigamos la esperanza de que Cocha 2018 sea un perfecto despertar del deporte boliviano en todo sentido, competitivo, deportistas, administración, políticas deportivas de corto, mediano y largo plazo.

Por ahora nos quedamos en la retina con una serie de imágenes positivas que nos hacen sentir conformes, para decir en “todas partes” también en la palabra quechua “Viva Cochabamba Mayllapipis”.

GRACIAS Y HASTA LA PROXIMA CUANDO VUELVA PARA HABLAR JUSTO Y CABAL.