Gran Poder, fe, devoción y patrimonio

A cinco días de la entrada

De ser una pequeña fiesta con pocas danzas participantes, la Entrada del Señor Jesús del Gran Poder se ha convertido en la mayor manifestación folklórica y cultural de la ciudad de La Paz, incluso replicándose en otras ciudades del país con filiales de las mismas fraternidades que participan en la sede de Gobierno.

El jefe de la Unidad de Promoción del Folklore y las Artes Populares de la Comuna, Nicolás Huall- para, aseguró que la festividad es un fenómeno sociológico con una dinámica única. “En esta fiesta se olvida el trato económico y las diferencias de las clases sociales por la fe, la música y el arte. Es un encuentro donde confraternizan personas de diferentes familias y gremios”, señaló.

La tradición cuenta que la devoción al Señor de la Santísima Trinidad se inició con la llegada de un cuadro con la imagen de los tres rostros de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, al barrio de Ch’ijini.

La imagen data del siglo XVII y pertenecía a una religiosa. Al ser cambiada de ciudad, la monja dejó el cuadro a una de sus sirvientas como regalo.

El rector del Santuario del Señor Jesús del Gran Poder, Marcelo Ramírez, explica que la mujer que recibió el cuadro fundió la devoción y la fe con la realización de recorridos con el lienzo por calles del centro, como la Mercado, Yungas, Figueroa y por la iglesia del Rosario.

“Posteriormente fue trasladada (el cuadro) a la calle León de la Barra, donde una familia inició el culto a la imagen. Con el tiempo los devotos aumentaron y 1928 se inició la construcción del templo de la calle Antonio Gallardo, concluido en 1930 y donde se quedó definitivamente la imagen”, complementó el sacerdote Ramírez.

En 1923 surgieron las primeras fraternidades folklóricas exclusivamente autóctonas y un año después nacen la primera diablada (de la región de Chuchulaya) y los suri sikuris (de un grupo de lustrabotas de la zona). Simultáneamente, los primeros bordadores de trajes folklóricos se situaron en la calle Illampu.

Con los años, la actividad tomó más fuerza. Por ejemplo en 1969, se fundó el baile de los caporales en la zona de Ch’ijini a iniciativa de los hermanos Estrada. Posteriormente, el 12 de mayo de 1974, se creó la primera Asociación de Conjuntos Folklóricos a la cabeza de su primer presidente Luis Chuquimia.

Según Huallpara, en 1975 se amplió el recorrido y por primera vez la festividad ingresó al centro de la ciudad.  En 2002, el trayecto se amplía aún más.

Patrimonio de los paceños

Al ser una expresión cultural que realza la fe, la Fiesta Mayor de Los Andes ha sido reconocida a nivel nacional. En 1994 fue declarada Patrimonio Cultural de la ciudad de La Paz, el 2002 Patrimonio Cultural del departamento paceño y finalmente el 2012, fue declarado como Patrimonio Cultural de Bolivia.

El secretario Municipal de Culturas, Andrés Zaratti, indicó que se presentó la carpeta de postulación a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad el 30 de marzo de 2017.

La Entrada del Señor Jesús del Gran Poder, al ser una de las expresiones culturales más importantes del municipio, forma parte del Programa La Paz Capital Iberoamericana de las Culturas en esta gestión 2018. “Nos hemos basado en lo que buscamos potenciar y la Asociación de Conjuntos Folklóricos se sumó a este nombramiento. La Paz es capital iberoamericana de las culturas también por sus expresiones culturales”, dijo Zaratti.

Los bordados brillan al mundo

La fe y devoción se entremezclan con la música y la coreografía, pero también con el colorido que exponen las fraternidades con sus trajes. Una serie de atuendos son confeccionados por artesanos que abrieron sus primeros talleres en la calle Illampu para migrar a la calle Los Andes, vía que concentra a la mayoría de bordadores del municipio.

“Gracias al Señor del Gran Poder tengo este don de hacer trajes, yo tengo mucha fe, yo participé bailando morenada con orgullo” dice don Félix Quisbert, bordador hace 47 años. El artesano indica que esta fiesta muestra el valor cultural de las danzas folklóricas, no sólo de La Paz, sino de todo el país, afirmando que se siente feliz de ser paceño por trabajar y aportar a la ciudad con el arte del bordado.

La mujer de pollera es un ícono de la identidad y cultura de La Paz y el país, así lo afirma Eliana Paco, reconocida diseñadora a nivel internacional, con más de 13 años trabajando en realzar a la chola y visibilizar el trabajo del artesano boliviano.

Gracias a su trabajo, la imagen de la chola paceña se potenció en el mundo. El traje de la chola es producto del mestizaje y narra historias de la mujer paceña. Paco señala que las mujeres son más del 80% del total de participantes en la entrada, es por eso que el Gran Poder es una vitrina para los artesanos 

“En el Gran Poder se puede ver mucho arte y devoción, mucho colorido, se realza la música y la riqueza cultural, pero sobre todo es una oportunidad de mostrar el trabajo de los artesanos que brilla ante los ojos del mundo”.

(AMN)