Empresario o empleado: ¿qué prefiere?

Solapas principales

Buscando la verdad

Gary Antonio Rodríguez Álvarez (*)

Muy pocas veces, en mis doce años de columnista, uno de mis artículos provocó tantas reacciones como el titulado “En el Día del Trabajador ¡reivindico al empresario!”, rótulo que para unos fue desafiante y para otros necesario, a fin de poner las cosas en su lugar.

Debo confesar que me sorprendieron las múltiples expresiones de apoyo recibidas -gran cantidad de llamadas y escritos de felicitación- aunque también hubo algunos que sin ser trabajadores se estrellaron contra mí (cuántos de ellos, seguramente, muy cómodamente sentados en sus escritorios) creyendo que hacer empresa es algo fácil, sin saber que no es así. A ellos les digo que hacer empresa no es sencillo, muy especialmente así y aquí…

Con las múltiples reacciones en relación a la indicada columna, pude comprobar varias cosas y aprendí otras también: primero, que cuando la gente escucha “empresario” su primer pensamiento es la gran empresa, pasando por alto que lo que más abunda en Bolivia es la micro, la pequeña y la mediana empresa, así que, si para alguien estuvo ideado mi alegato a su favor, era para las MiPyMes que de lejos son las principales empleadoras.

En segundo lugar, comprobé algo que ya había percibido cuando defendí a capa y espada el pleno uso de la biotecnología para mejorar la producción de alimentos en el país: que a diferencia de la gente común -el ciudadano de a pie, el buen vecino y la sociedad civil en general- quienes ideologizan o politizan el tratamiento de un tema o defienden sus propios intereses, cuando les falta argumentos les sobra agresividad.

Naturalmente, no respondí un solo agravio pero agradecí los halagos, de hecho, bendije a quienes se tomaron un tiempito para congratularme y, así también, a quienes quisieron molestarme aunque no lo lograron por varias razones: nunca vi una columna con más de 200 votos a favor, como ocurrió en EL DEBER (1.5.18) contra sólo una docena de votos contrarios; pero, además, porque los apretones de manos, los fuertes abrazos, las felicitaciones que recibí y el ver a empresarios agradecidos y felices, no tiene precio.

Entonces, como para rematar lo aseverado, hice un sondeo por mi perfil de Facebook preguntando: Si pudiera Ud. elegir, ¿quisiera que su hijo fuera empresario o empleado?. Un contundente 97% prefirió “empresario” y apenas un 3% “empleado”. Contento estaba con el resultado, cuando un empresario me dijo algo que me dejó helado, hasta hoy cavilo si fue en broma o advertencia: “dicen eso, porque no saben a lo que se quieren meter”.

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional