Los abogados de la ocasión

Justo y cabal

(*) Víctor Hugo Maidana

Nuevamente la vergüenza ha manchado  de corrupción  la administración de justicia, una jueza fue encarcelada acusada de ser la cabecilla de una banda de mafiosos “consorcios de jueces y abogados”, donde negociaban fallos, redactando  sentencias en favor del mejor postor o mejor dicho de quien tiene la billetera más gruesa de dinero.

El Ministerio Publico y la Policía Nacional, siguieron pistas que dejaron estos facinerosos y los capturaron con las manos en la masa, es decir en flagrancia.

La dama disfrazada de jueza fue a parar tras rejas y sus secuaces también, lo malo es que en esta danza de perversos andan metidos también estudiantes de derecho que hacían pasantías en un juzgado anticorrupción de la ciudad de La Paz.

La caída jueces, fiscales y funcionarios judiciales en el lodo del descredito, día que pasa crece en lugar de disminuir.

Factores hay muchos pero ninguno justifica la pobreza franciscana de valores y de ética que tienen estos personajes, ya que, caras se ven y corazones no se saben.

Hay muchas cosas que están fallando en la administración de justicia, si estos delincuentes tienen prontuarios o antecedentes de morrer@s, monrrer@s,  carterist@, escapit@s y otras cartas de presentación, nunca se les debería confiar la administración de justicia.

Para ser juez, se necesita ser abogado de profesión lo mismo para fiscal y para ser pasante en tribunales se debe ser estudiante de alguna facultad de derecho, aquí es inobjetable que esta gente carente de ética profesional, fue a calentar los asientos de alguna aula, donde se gradúan abogados en cortos tiempos.

Entonces con tan básica formación académica, es lógico pensar en ver a licenciados que no luchan por la justicia y que solo se limitan a vestir elegantemente un antifaz una gorra de asaltantes, y una cachiporra como diploma, para salir y hacer batería y media con una justicia que para ellos no es dar a todos lo que le corresponde, si no me aprovecho hasta de lo que no me corresponde.

Está visto que cada día aparecen en tribunales bandas de malhechores que desplazan a las personas probas e idóneas que han hecho del derecho una ciencia jurídica que pese a todo no morirá jamás.

Los corruptos son como una peste, están en todas partes y avanzan a grandes velocidades, sin que nadie ponga una tranca para evitar su expansión.

Después de las elecciones judiciales se prendieron algunas luces de esperanza al final del túnel, para reconstrucción de las estructuras judiciales, lamentablemente como las cosas tardan mucho y ni la mentada reconstrucción ha comenzado, ni la tan publicitada revolución en la justicia llega, los resultados de esas tardanzas son más que elocuentes.

Pasaron meses de las elecciones judiciales y no hay miras de que el pronóstico de mejoría sea una realidad, tener una administración de justicia sólida, con calidad y respeto a la ley, se está convirtiendo en una quimera que camina a ser una pesadilla.

Es una vergüenza ajena ver como supuestos “servidores de la justicia” caminan enmanillados rumbo a la cárcel, ¿acaso no juraron defender la justicia y luchar por la vigencia de los derechos?, sencillamente hay mucha gente que parece que ¡No!

Todo hace ver que la cosa no va a parar nunca mientras no sea, UN HONOR EL SER JUEZ, ABOGADO O FISCAL, está visto que hay gente a quien le importa un comino el honor y el prestigio, por eso se encarga de embarrar la respetable profesión del JURISTA sin la menor consideración.

Unos refranes famosos dicen; “que en todas partes se cuecen habas y que en la viña del señor hay de todo”, es cierto, ya que se encuentran por todos los caminos buenos y malos por donde quiera que uno ande, desde los Andes hasta los Alpes, de Este a Oeste y de Norte a Sur, pero que exista gente que se juegue con la justicia, la libertad o con la vida de las personas no tiene perdón de Dios, así de sencillo.

Está muy claro que si bien se puede encontrar de todo en esta vida, no menos cierto es que existen los abogados de vocación que no dejaran morir al derecho y los pica pleitos, de tongo y wuayra leva, que negocian con la ley y la decencia, más  conocidos como; los abogados de ocasión.

GRACIAS Y HASTA LA PROXIMA CUANDO VUELVA PARA HABLAR JUSTO Y CABAL

(*) Abogado y periodista