Sentencian a boliviana por trata de personas

10 años en cárcel argentina

Aurora Rojas Tincuri acaba de ser condenada a 10 años de prisión por el delito de “trata de persona con fines de explotación laboral doblemente agravado”.

La mujer boliviana de 33 años y nacionalizada argentina, hizo entrar al país de manera ilegal a una sobrina de 13 años, a la que pretendía incorporar a sus filas en un taller textil de Lomas de Zamora, en la provincial de Buenos Aires.

Fue detenida el 1° de noviembre de 2015 en Rafaela, cuando el chofer de colectivos que las trasladaba, advirtió “algo raro” en la jovencita que, al preguntarle su nombre, tuvo una crisis de llanto.

La sentencia fue dictada este lunes por el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, como resultado de un juicio oral por el que pasaron una decena de testigos, que ratificaron la actuación policial-judicial iniciada con la denuncia del conductor del micro que debía llevarlas desde San Salvador de Jujuy a la terminal de Lomas de Zamora.

El tribunal integrado por los jueces Luciano Homero Lauría -presidente-, María Ivón Vella y José María Escobar Cello convalidó la acusación formulada por el fiscal general Martín Suárez Faisal, quien atribuyó a Rojas Tincuri ser autora del delito de “trata laboral” “agravada por abuso de situación de vulnerabilidad y por la minoría de edad de la víctima” y pidió que se la condene a 10 años de cárcel.

La captación

La mujer oriunda de la ciudad de Potosí (Bolivia), pero radicada en Villa Albertina, provincial de Buenos Aires -donde cumple prisión domiciliaria-, captó a la joven a la que fue a buscar a su país y la arrancó de su entorno, aprovechándose de la situación de vulnerabilidad propia de la edad y el contexto socioeconómico que rodeaba a la víctima.

Según el requerimiento de elevación a juicio promovido a fines de 2016 por el fiscal federal de Rafaela, Federico Grimm, la captación se produjo en el período comprendido entre el 7 y el 31 de octubre de 2015, en el que Aurora Rojas Tincuri estuvo fuera del país, según informe de la Agencia de Migraciones.

Fue la propia víctima quien confirmó en cámara gesell, que en ese lapso su tía Aurora convenció a sus padres para que le permitieran hacer el viaje a la Argentina, para trabajar como tejedora en busca de un futuro mejor. Rojas Tincuri se reunió en repetidas oportunidades con los padres en su casa de la localidad de Chacarani, donde prometió hacerse cargo del viaje y el hospedaje de la menor hasta que ella lograra su primer salario.

Joven y trabajadora

En base a reiteradas entrevistas, la Justicia argentina determinó que la chica, “proveniente de una familia trabajadora y con escasos recursos económicos, conocía el oficio de tejer y además colaboraba con sus padres en el pastoreo de ovejas”. Ese perfil de chica pobre y trabajadora, la convertía en una presa fácil para su captadora, con la que además mantiene una relación de parentesco directo. Es así, que en medio de necesidades y con la intención de ayudar a su padre, decidió emprender el viaje que la imputada le ofrecía, abandonando incluso el primer año de secundaria.

Finalmente la misión se concretó el 31 de octubre de 2015, con la particularidad de que la captadora hizo su ingreso al país por Migraciones, mientras que la menor entró de forma ilegal. Tía y sobrina emprendieron viaje en un auto particular que las trasladó desde Chacarani, hasta la ciudad de Villazón -límite con La Quiaca-, donde la imputada cruzó a través del paso fronterizo. Una vez en suelo argentino ambas mujeres tomaron un micro hasta la ciudad de San Salvador de Jujuy, para allí hacer la combinación con un colectivo de la empresa Balut que al día siguiente las depositaría en la terminal de Retiro.

En Rafaela

Pero al llegar a Rafaela, donde el pasaje debía bajar a almorzar, el chofer llamó a la policía para que identificara a las sospechosas. 

Primero se hizo presente el jefe de la comisaría segunda, que pidió la documentación de cada una. Al advertir que la menor no sólo no tenía documento, sino que había ingresado de manera irregular al país, solicitó colaboración a la Agencia de Trata de Persona local, que fue la que inició las primeras medidas.

Fue en medio del procedimiento cuando la propia Rojas Tincuri declaró ante los testigos que “la llevo para que trabaje en un taller textil de Lomas de Zamora, en Buenos Aires”, lo cual terminó por convencer al personal policial de la gravedad del caso. Durante la investigación, se supo también que Rojas Tincuri había captado a otra chica llamada Miguelina -amiga de la actual víctima- “para tejer ropa” en Buenos Aires.

Atención y compromiso

Tal vez otra hubiera sido la historia de no ser por el chofer Sergio B. que a lo largo del viaje fue aumentando las sospechas en cuanto a esas dos pasajeras, cuya conducta hacía suponer que “algo raro” estaba pasando. El testigo declaró a través de videoconferencia desde el Tribunal Oral Federal de Jujuy, para explicar que “había advertido situaciones extrañas con las dos pasajeras que viajaban en el micro”. 

El conductor del micro dijo en el juicio que “durante el trayecto había solicitado a Rojas Tincuri la documentación de la niña en reiteradas oportunidades pero que ésta nunca se la presentó”. Por otra parte, contó que le llamó la atención que la jovencita “no hablaba con nadie”, y que no había entrado a desayunar con el resto de los pasajeros cuando pararon en Pinto. Además, recordó que “lloraba cada vez que le preguntaba su nombre”.

Tantos eran los indicios de que algo no estaba bien en esa relación, que al día siguiente, el 1° de noviembre, en una parada intermedia en la ciudad de Rafaela, el chofer decide llamar a la policía. 

(El Litoral)