Revocatorio de mandato para un diputado

Ojo al Charque

(*) Constantino Rojas Burgos

El revocatorio de mandato del diputado Víctor Gutiérrez, elegido por la circunscripción 20 por Unidad Democrática —y, ahora aliado del Movimiento Al Socialismo y admirador de Evo Morales— continúa con el proceso de recolección de firmas y llenado de libros notariados, para luego pasar a la segunda etapa de elección para ratificar o revocar su mandato. La solo firma de libros no implica un revocatorio directo.

La justificación del revocatorio, según los promotores, tiene que ver con transfugio político, de quien fue elegido como diputado por Unidad Democrática y luego cerró filas con el MAS. Fue protagonistade la firma de solicitud de la Acción Popular dirigida al Tribunal Supremo Electoral para impulsar la reelección indefinida del presidente, vicepresidente, alcaldes y gobernadores, desconociendo el referéndum del 21 de febrero y dando lugar alatropello de la Constitución Política del Estado para satisfacer intereses político partidarios en función de gobierno.

El revocatorio de mandato es un principio incorporado en la Constitución Política del Estado Plurinacional, aprobado el año 2009, que posibilita que una autoridad elegida por el voto del soberano y que no cumpla sus funciones y responsabilidades en el cargo, pueda ser revocado por el mismo voto ciudadano que manifiesta su descontento con la autoridad, cumpliendo los requisitos establecidos en la Carta Magna.

Por tanto, la reacción del diputado Víctor Gutiérrez resulta fuera de lugar, más cuando aparece en los medios de comunicación para proferir amenazas a todo cuanto firme el libro infundiendo miedo, terror, amedrentamiento, porque, dice, se ocupará de encontrar culpables por evasión de impuestos al Estado y otras acciones y meterles a la cárcel, actitud que fue reprochada por la ciudadanía, por la soberbia, prepotencia y abuso de poder que ejerce el diputado desde su cargo de autoridad, dejando de lado la confianza del voto del soberano que ahora empieza a cuestionar su comportamiento.

Aunque el diputado igual apareció en los medios de comunicación para desmentir las amenazas proferidas,registradas en un video que circula en las redes sociales,es una clara evidencia de sus contradicciones. Doble discurso, doble moral, que el ciudadano advierte y no se traga el fácil argumento que intenta explicar lo inexplicable. Lo dicho por el diputado está dicho y no hay forma de borrar su destinada intervención por más que intente persuadir y convencer al pueblo que no fue así.

Lo evidente es que la recolección de firmas para el revocatorio sigue en camino con la dificultad de contar con los libros, la firma del notario, el tiempo que resta para alcanzar las 42 mil firmas, pero surge la conciencia ciudadana de hacer prevalecer su voto y restar apoyo a los candidatos que transgredieron la confianza depositada en la persona.

El diputado Gutiérrez debe someterse a los resultados que arroje el revocatorio de mandato, sin proferir amenazas ni prometer cárcel a quienes no piensan como él y asumir sus responsabilidades como hombre del derecho y honrar su antigua práctica de la defensa de los derechos humanos en su condición de presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Cochabamba. Institución que finalmente le permitió visibilizarse ante la sociedad, hasta acceder a espacios de poder en el gobierno central a la que apoya ahora.

La confianza del voto del electorado no puede ser traicionada por intereses de personas o grupos políticos, que buscan eternizarse en el poder con argucias legales y políticas como la del diputado Gutiérrez, al desconocer los resultados del 21F y la propia Constitución Política del Estado, aprobada a la medida del MAS.

(*) El autor es periodista y docente universitario