Historia de la feria de alasita

Ekeko dios de la abundancia

Hoy 24 de enero  se recuerda la Feria de la Alasita que  es una feria tradicional en las ciudad de La Paz, Bolivia, su característica principal es la venta de miniaturas con la finalidad ritual de que las mismas se conviertan en realidad. La deidad aymara Ekeko, dios de la abundancia, es el objeto principal de la feria.

Los pueblos indígenas aimaras observarón un evento llamado Chhalasita en la era precolombina, donde la gente rezaba por buenas cosechas e intercambiaba bienes básicos. Con el tiempo, se mezclaron elementos del catolicismo y la adquisición occidental. Creando un sincretismo religioso y cultural en este evento. El nombre viene de la palabra en aymara para "cómprame".

Arthur Posnansky observó que en la Cultura Tiwanakota, en fechas cercanas al 22 de diciembre, la población solía adorar a sus deidades para pedir buena suerte, ofreciendo miniaturas de lo que deseaban tener o lograr.  Basado en las observaciones de Posnansky, la fabricación de miniaturas tendría sus orígenes en la era precolombina y la feria Alasitas tendría sus primeras expresiones urbanas en los primeros años de la fundación de La Paz, específicamente, cuando sus fundadores la trasladaron de Laja. Las orillas del río Choqueyapu.

Durante esa ocasión, Juan Rodríguez ordenó la celebración de una misa en la que participaron españoles e indígenas, este último quería contribuir trayendo pequeños ídolos de piedra y miniaturas intercambiándolas por monedas de piedra.

Durante el asedio de La Paz en 1781, Sebastián Segurola restableció la celebración moviéndola de octubre al 24 de enero, como un gesto de gratitud hacia Nuestra Señora de la Paz, la figura sagrada por la que se nombró la ciudad de La Paz. Las transacciones se hicieron con las mismas monedas de piedra y poco a poco se reintrodujo el culto al Ekeko. Apareció por primera vez modelado en arcilla; hoy en día las figuras suelen estar fundidas en yeso.