El talento no tiene nacionalidad

Mis circunstancias

(*) José Moisés Revollo

Una mayoría debemos tener un espíritu bastante sensible, porque de la congoja por el fallo inesperado del Tribunal en La Haya, en poco tiempo pasamos a la alegría y orgullo, porque Boca Juniors contrata, nada menos que a nuestro compatriota Carlos Emilio Lampe.

Semejante noticia conmocionó al mundo futbolero, tanto así que fue tema no solo en los medios de comunicación formales, sino también en las redes sociales, donde sabios, imbéciles y normalitos tenemos la posibilidad de escribir o expresar una opinión.

Lo primero que se nos ocurre es despotricar contra las necedades que dijeron algunos argentinos, olvidando que la mayoría de ellos, incluyendo medios y periodistas serios y prestigiosos, elogiaron la incorporación del magnífico arquero boliviano.

Por eso nunca caigamos en la trampa o tentación de generalizar, porque ni todos son malos ni tampoco buenos, todo depende de la educación y esencia humana de cada uno, con sus propias circunstancias.

Imposible renegar de la escuela periodística argentina de personalidades como Dante Panzeri, Enrique Macaya Márquez, Osvaldo Ardizzone, José María Muñoz o los vigentes Jorge Barraza, Horacio Pagani y tantos otros que son referentes indiscutibles en la actualidad, pero que todavía hay execrables e ignorantes, -los hay- como en cualquier parte del mundo. Hablan o escriben –aquí o allá- cosas que provocan vergüenza ajena.

A los acomplejados se les debe recordar, cada tanto, que el talento no tiene nacionalidad y crece como plantita en cualquier lugar de los continentes y no solo en el fútbol. Ahí está África como el gran ejemplo.

Felizmente, Carlos Emilio Lampe tiene la personalidad suficiente como para imponer su talento y gran momento, así lo hizo en Chile que tampoco fue fácil, donde hoy es muy reconocido y querido, por su capacidad, disciplina y calidad humana. No es el primer boliviano que triunfa en el exterior, la lista es larga.

El homenaje brindado ayer a los jugadores mundialistas, que alegraron al país hace 25 años y la próxima actuación de Lampe en la Copa Libertadores de América, fortalecerán el orgullo de ser bolivianos.

No somos, ni menos ni más que nadie, eso sí nos falta más organización y disciplina, para apuntalar talentos, no solo en deporte, sino en diferentes actividades.

(*) Periodista cochabambino